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Neuquén expuso el cuello de botella logístico de Vaca Muerta

Hace 42 minutos
Neuquén expuso el cuello de botella logístico de Vaca Muerta

Imagen: infobae

Neuquén volvió a poner sobre la mesa el cuello de botella de Vaca Muerta: producir más no alcanza si la logística sigue rezagada. El debate mostró que la expansión energética depende tanto de exportar como de mover insumos, personal y producción con infraestructura a la altura.

Vaca Muerta vuelve a chocar con una vieja verdad de la industria argentina: no alcanza con tener recursos, también hay que poder moverlos. En Neuquén se concentró el debate sobre la logística que necesita el polo energético para crecer, en un momento en que la expansión de la producción abre oportunidades de exportación, pero también deja al descubierto las limitaciones de rutas, transporte, abastecimiento e infraestructura que hoy condicionan el ritmo del desarrollo.

Según informó Infobae, el encuentro puso en primer plano una discusión que en el sector ya no puede postergarse: la cadena logística se convirtió en una pieza central del negocio. No se trata solo de sacar petróleo y gas del subsuelo, sino de garantizar el traslado de equipos, arena, combustibles, personal y suministros en una zona donde el crecimiento de la actividad presiona al límite los corredores viales y la capacidad de servicios. La ecuación es simple: si la infraestructura no acompaña, los costos suben y la competitividad se erosiona.

El caso de Neuquén refleja además un problema estructural de la Argentina productiva. Vaca Muerta promete divisas, empleo y una mayor inserción exportadora, pero ese potencial depende de inversiones que muchas veces no avanzan al mismo ritmo que los proyectos energéticos. En términos concretos, la discusión ya no pasa solo por perforar más pozos, sino por modernizar rutas, ampliar nodos logísticos, ordenar el transporte pesado y asegurar abastecimiento estable en una cuenca que funciona como corazón de la nueva etapa energética del país. Para la economía nacional, el impacto es directo: cada demora en infraestructura se traduce en mayores costos, menos eficiencia y menos capacidad de capturar valor.

Lo que ocurrió en Neuquén es, en realidad, una señal de alerta y una hoja de ruta al mismo tiempo. Si Vaca Muerta quiere sostener su expansión y convertirse en un verdadero motor exportador, necesita algo más que inversión privada y entusiasmo empresarial: requiere obra pública, coordinación entre niveles de gobierno y una planificación logística que acompañe el salto productivo. De lo contrario, el principal activo energético de la Argentina seguirá frenado por una infraestructura que no crece al mismo ritmo que sus promesas.

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