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La foto de Maricarmen en un bar era falsa: fue generada con inteligencia artificial

Hace 6 horas
La foto de Maricarmen en un bar era falsa: fue generada con inteligencia artificial

Imagen: EFE Verifica

La imagen que circula de Maricarmen, la mujer de 87 años recientemente desahuciada, en un bar no es real: fue generada con inteligencia artificial. La foto se usó para alimentar una narrativa engañosa sobre un caso sensible y volvió a poner sobre la mesa el problema de los contenidos sintéticos.

Una fotografía que supuestamente mostraba a Maricarmen, la madrileña de 87 años recientemente desahuciada, sentada en un bar mientras tomaba algo, está circulando como si fuera una escena real. Pero no lo es. De acuerdo con la verificación de EFE Verifica, la imagen es falsa y fue creada mediante inteligencia artificial, un ejemplo más de cómo los contenidos sintéticos ya no solo adornan la desinformación: la fabrican con apariencia de testimonio directo.

El caso importa porque no se trata de una imagen cualquiera ni de una broma inocente. Maricarmen es una persona vinculada a una situación de vulnerabilidad que ha generado atención pública, y justamente por eso la foto falsa tiene potencial para manipular emociones, reforzar prejuicios o desviar el foco del problema real. En estos episodios, la velocidad de difusión suele ir muy por delante de la comprobación y, cuando la rectificación llega, el daño ya está hecho: la imagen falsa circuló, fue compartida y probablemente ya se instaló en parte de la conversación digital.

La desinformación apoyada en inteligencia artificial está ganando terreno porque imita con cada vez más eficacia los códigos de lo cotidiano: una mesa de bar, una pose relajada, un entorno aparentemente normal. Ese tipo de material no necesita ser perfecto para engañar; basta con que parezca plausible. Por eso, la verificación visual se ha vuelto una tarea central en el periodismo contemporáneo, especialmente en redes sociales, donde los usuarios suelen compartir primero y preguntar después. En España, como en otros países, este fenómeno no solo afecta la credibilidad de las plataformas, sino también la de las historias humanas que quedan atrapadas en montajes diseñados para generar impacto rápido.

Lo relevante, en este caso, es que la imagen no aporta información sobre la situación de Maricarmen: la distorsiona. Y ese matiz es clave. Cuando la tecnología se usa para fabricar escenas que nunca ocurrieron, el debate deja de ser únicamente sobre una foto falsa y pasa a ser sobre el uso político, emocional o sensacionalista de la inteligencia artificial. La lección es clara: en un entorno digital saturado de imágenes plausibles, la verificación no es un complemento del periodismo; es una condición básica para no convertir la ficción en noticia.

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