Falso video sobre migrante comiendo una rata en Ceuta fue grabado en Sudáfrica

Imagen: EFE Verifica
Un video que circula como supuesto episodio de un migrante comiendo una rata en el paseo marítimo de Ceuta es falso. La escena fue grabada en Sudáfrica en 2024, según verificó EFE Verifica.
Un video que se ha viralizado en redes sociales y en algunas conversaciones digitales como prueba de que un migrante comía una rata en el paseo marítimo de Ceuta no corresponde a España ni a la ciudad autónoma: la escena fue grabada en Sudáfrica en 2024. La verificación desmonta así una pieza más de desinformación que mezcla migración, pobreza y violencia simbólica para alimentar prejuicios y tensiones en torno a la llegada de personas extranjeras a territorio español.
De acuerdo con la revisión de EFE Verifica, el material difundido no fue captado en Ceuta y tampoco muestra un hecho ocurrido en un espacio público de esa ciudad. La desinformación se apoya en una imagen o secuencia sacada de contexto, presentada como si documentara un episodio reciente en España. Sin embargo, la comprobación del origen del video permitió establecer que se trata de una grabación realizada en Sudáfrica durante 2024, lo que invalida por completo la narrativa que la acompaña. El dato es clave porque, en este tipo de casos, la manipulación no suele estar en la edición técnica del archivo, sino en el uso interesado del contexto para convertir una escena ajena en arma política o ideológica.
Este tipo de engaños no es nuevo. Los contenidos falsos sobre migración suelen circular con enorme rapidez porque apelan a emociones primarias: rechazo, alarma y deshumanización. Ceuta, además, es un enclave especialmente sensible en el debate migratorio español por su condición de frontera terrestre con Marruecos y por la presión que recibe de forma periódica. Por eso, cualquier imagen que parezca confirmar estereotipos sobre personas migrantes encuentra terreno fértil para expandirse, incluso cuando no resiste una verificación básica. El problema no es solo la mentira puntual, sino el daño acumulado: se alimenta una percepción distorsionada de la realidad y se erosiona la conversación pública con relatos diseñados para provocar indignación antes que comprensión.
La comprobación de EFE Verifica vuelve a poner sobre la mesa una lección elemental en tiempos de sobreinformación: una imagen impactante no equivale a una verdad. En asuntos tan sensibles como la migración, compartir sin contrastar no solo desinforma, también contribuye a amplificar discursos xenófobos y a reforzar estigmas contra personas que ya viven en condiciones de vulnerabilidad. En un ecosistema digital donde el contexto se pierde en segundos, verificar no es un lujo periodístico; es una defensa básica contra la manipulación.




