No, ese video de supuestos turistas en Nepal fue grabado en China en 2024

Imagen: EFE Verifica
Un video viral no muestra una riada en Nepal arrastrando turistas: según verificó EFE Verifica, las imágenes fueron grabadas en China en 2024. El caso vuelve a mostrar cómo se reciclan videos antiguos para desinformar en medio de emergencias.
Un video que circula en redes sociales y presenta a un grupo de turistas arrastrados por una corriente de agua durante la riada en Nepal es falso. De acuerdo con la verificación de EFE Verifica, las imágenes no fueron tomadas en ese país ni corresponden a un episodio reciente, sino a una grabación hecha en China en 2024, lo que desmonta la versión que intentó asociarlas con la emergencia nepalí.
La pieza audiovisual se propagó con una narrativa pensada para maximizar impacto: personas sorprendidas por el avance del agua mientras tomaban fotografías, una escena que encaja con el tipo de contenido que suele viralizarse en contextos de desastres naturales. Pero la revisión del material permitió confirmar que el video fue sacado de contexto y reutilizado para alimentar una desinformación que aprovecha la sensibilidad pública ante las inundaciones y la vulnerabilidad de quienes las sufren.
Este caso importa por una razón simple: en medio de una tragedia real, la mentira viaja más rápido que los datos. Nepal ha enfrentado en los últimos años episodios severos de lluvias, deslizamientos e inundaciones, y esa combinación de emergencia, atención internacional y redes sociales crea el terreno perfecto para que material viejo o descontextualizado se presente como si fuera actual. El resultado no solo confunde a quienes consumen la información, sino que también contamina la comprensión pública sobre lo que realmente está ocurriendo sobre el terreno.
La verificación de EFE Verifica vuelve a poner sobre la mesa un problema cada vez más frecuente en internet: el reciclaje de videos para fabricar pruebas aparentes de hechos que no ocurrieron donde se dice que ocurrieron. En tiempos de crisis, esa práctica no es un detalle menor. Distorsiona la respuesta ciudadana, dificulta el trabajo de periodistas y autoridades, y termina erosionando la confianza en las imágenes que circulan como supuesto testimonio de primera mano.




