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Ucrania aprieta la logística rusa en el mar Negro con una nueva ola de drones

Hace 5 horas

Ucrania intensificó su campaña contra la logística rusa en el mar Negro y el de Azov con una nueva ofensiva de drones que dejó 12 embarcaciones alcanzadas. La estrategia apunta a cortar el suministro a la flota y a las fuerzas de Moscú en Crimea.

Ucrania volvió a golpear la logística marítima rusa en el mar Negro y el mar de Azov con una ofensiva de drones que alcanzó 12 embarcaciones, entre ellas nueve barcos de carga seca, un petrolero, un gasero y un remolcador. Según informó infobae mundo, la operación se inscribe en una campaña más amplia para debilitar la capacidad de abastecimiento de la flota rusa y de las tropas de Vladimir Putin desplegadas en Crimea.

El dato más revelador no es solo el número de naves impactadas en esta última acción, sino la acumulación de ataques durante julio: 159 buques rusos habrían sido alcanzados en ese mes, una cifra que muestra que la guerra en el mar ha dejado de ser un frente secundario para convertirse en un eje estratégico del conflicto. Ucrania está atacando donde más duele en una guerra prolongada: la cadena logística. Sin combustible, sin transporte de carga y sin capacidad de reabastecimiento, la maquinaria militar rusa pierde movilidad, presión operativa y margen para sostener posiciones en el sur ocupado.

Este tipo de operaciones también revela una transformación en la forma de combatir. Kiev ha convertido los drones en un instrumento de desgaste que obliga a Moscú a dispersar recursos para proteger puertos, rutas marítimas y activos energéticos. Para Rusia, la presión es doble: por un lado, debe blindar Crimea, una península clave desde el punto de vista militar y político; por el otro, intenta mantener abiertas las vías de suministro que alimentan a sus tropas y a su infraestructura en el entorno del mar Negro. Cada barco afectado encarece la guerra y complica la reposición de materiales críticos.

La importancia de esta ofensiva va más allá del tablero militar. El mar Negro es una arteria comercial y energética sensible para la región, y los ataques recurrentes elevan el riesgo sobre el tránsito marítimo, los seguros y la estabilidad de los puertos cercanos. Si Ucrania logra sostener este nivel de presión, Moscú podría verse forzada a redefinir sus rutas, elevar costos y asumir más pérdidas en un frente donde ya no cuenta con la tranquilidad operativa que tuvo al inicio de la invasión. En una guerra de desgaste, controlar el abastecimiento puede ser tan decisivo como ganar una batalla en tierra.

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