Estados Unidos

Nueva York blindará las ayudas de SNAP con tarjetas EBT con chip desde 2027

Hace 3 horas

Nueva York comenzará a reemplazar las tarjetas EBT del programa SNAP por versiones con chip en 2027 para reducir fraudes y clonaciones. La medida busca proteger cerca de dos millones de beneficiarios frente al robo de ayudas alimentarias.

Nueva York se prepara para dar un giro de seguridad a uno de sus programas sociales más sensibles: a partir de 2027, el estado comenzará a emitir tarjetas EBT con chip para los beneficiarios de SNAP, con el objetivo de frenar la clonación, el robo de claves y la sustracción de ayudas alimentarias. El plan contempla la distribución de cerca de dos millones de nuevos plásticos, una actualización que llega tarde para muchos usuarios, pero que refleja la magnitud del fraude que ha venido golpeando a familias de bajos ingresos en el estado.

De acuerdo con la información divulgada por Infobae Estados Unidos, el reemplazo de las tarjetas actuales por versiones más seguras apunta a cerrar una de las brechas más explotadas por redes criminales: la copia de bandas magnéticas y la captura de datos para vaciar beneficios antes de que los titulares puedan usarlos. En la práctica, esto significa que el estado intenta blindar un apoyo que, para millones de personas, no es un subsidio accesorio sino la base de la alimentación mensual. La medida también obliga a repensar la infraestructura tecnológica de un sistema que durante años dependió de un formato vulnerable a manipulaciones relativamente simples.

Lo importante aquí no es solo el cambio técnico, sino lo que revela sobre la precariedad de la protección de la asistencia social en Estados Unidos. SNAP es un programa que sostiene a hogares con niños, adultos mayores, personas con discapacidad y trabajadores de ingresos insuficientes para cubrir la canasta básica. Cuando esas ayudas son robadas, el daño no se limita a una transacción bancaria: se traduce en despensas vacías, endeudamiento y una presión adicional sobre bancos de alimentos y organizaciones comunitarias. Nueva York, uno de los estados con mayor costo de vida del país, termina así admitiendo que el fraude sobre tarjetas EBT se convirtió en un problema estructural que requiere una respuesta más robusta que la simple reposición de fondos perdidos.

El reto, sin embargo, no será menor. Migrar a dos millones de tarjetas con chip exigirá coordinación logística, campañas de información y una transición ordenada para evitar confusión entre los beneficiarios. Además, la medida abre un debate de fondo sobre por qué un sistema que distribuye ayuda alimentaria esencial tardó tanto en adoptar herramientas de seguridad más modernas. En un país donde millones dependen de SNAP para llegar a fin de mes, proteger esos recursos no debería ser una mejora opcional, sino una obligación básica del Estado.

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