Corte devuelve nueve artículos de la reforma pensional y revive la tensión en el Congreso
Imagen: El Tiempo - Política
La reforma pensional del Gobierno volvió a quedar atrapada en el Congreso: la Corte Constitucional devolvió por segunda vez nueve artículos a la Cámara por errores de trámite. Aunque la esencia del proyecto sigue viva, el reloj político y jurídico ahora juega en contra.
La reforma pensional del Gobierno Petro volvió a entrar en zona de riesgo. La Corte Constitucional devolvió por segunda vez nueve artículos del proyecto a la Cámara de Representantes, esta vez por vicios de trámite, en una decisión que reabre la incertidumbre sobre una de las apuestas sociales más importantes del Ejecutivo. El golpe no tumba la iniciativa en su conjunto, pero sí obliga al Congreso a corregir el camino si quiere evitar que la discusión termine otra vez enredada entre tiempos legislativos, demandas y reparos de forma.
Según informó El Tiempo - Política, la Sala encontró problemas en el procedimiento seguido para tramitar esos apartados específicos, lo que llevó a ordenarle a la Cámara volver sobre lo actuado. La buena noticia para el Gobierno es que la esencia de la reforma quedó a salvo y el texto no fue sepultado de manera definitiva. La mala es que la iniciativa sigue acumulando tropiezos en el punto más delicado de cualquier reforma estructural: su validez jurídica. En un país donde el Congreso suele avanzar más lento que las urgencias sociales, cada devolución de la Corte significa más desgaste político, más dudas para los actores del sistema y más tiempo sin certezas para millones de trabajadores.
El episodio no puede leerse como un detalle técnico. La reforma pensional es uno de los pilares del programa social del presidente Gustavo Petro y, además, una discusión de fondo sobre cómo se repartirá el costo del envejecimiento poblacional en Colombia. El país necesita decidir con urgencia si mantiene el esquema actual, que combina regímenes públicos y privados con profundas desigualdades, o si avanza hacia un modelo más centralizado y solidario. Pero esa discusión de fondo queda siempre expuesta cuando el trámite legislativo se hace sobre terreno resbaladizo: un error de procedimiento basta para dar al traste con meses de debate y alimentar nuevas demandas de inconstitucionalidad.
Para la ciudadanía, el asunto importa más allá del lenguaje jurídico. Lo que está en juego es quién recibirá una pensión, con qué reglas y bajo qué financiación en un país donde una gran mayoría de adultos mayores no logra jubilarse. Si el Congreso corrige rápido, la reforma todavía puede seguir su curso. Si no, el Gobierno enfrentará otro episodio de desgaste institucional en una agenda social que ya ha mostrado que no solo depende de mayorías políticas, sino de una ejecución legislativa impecable. En el fondo, la Corte no enterró la reforma: le recordó al Congreso que, en esta batalla, el fondo importa, pero la forma puede decidirlo todo.




