Kooij gana su primera etapa en el Tour y Traeen resiste en el amarillo
Olav Kooij ganó la quinta etapa del Tour de Francia y firmó su primer triunfo en la ronda gala en un final caótico en Pau. El noruego Torstein Traeen conservó el maillot amarillo antes de la llegada a los Pirineos, donde el Tour puede cambiar de ritmo este jueves.
Olav Kooij aprovechó el desenlace desordenado de la quinta etapa para firmar en Pau la primera victoria de su carrera en el Tour de Francia y confirmar que su salida al Decathlon no fue una apuesta menor. El neerlandés, debutante en la ronda francesa, se impuso en un sprint reducido y dejó atrás a varios de los nombres más fuertes de la velocidad, en una jornada que terminó con caos, caídas y cortes en el pelotón, pero sin sacudidas entre los grandes de la general.
La fracción, disputada entre Lannemezan y Pau sobre 158,3 kilómetros, se resolvió en 3 horas, 29 minutos y 7 segundos, a una media altísima de 45,4 km/h, según informó EFE y recogió infobae. Kooij, de 24 años y excompañero de Jonas Vingegaard en el Visma, superó con autoridad a corredores como Max Kanter, Tim Merlier, Jasper Philipsen, Biniam Girmay y Mads Pedersen. El cierre se vio marcado por un par de caídas que desarmaron varios trenes de lanzamiento y dejaron sin herramientas a sprinters que llegaban como favoritos. Entre los afectados estuvo el líder del día anterior, aunque logró entrar con el grupo principal. También se reportaron pérdidas de ritmo de corredores jóvenes como Seixas, en una etapa pensada más para sobrevivir que para atacar.
Más allá del triunfo de Kooij, la noticia de fondo es que el Tour sigue conservando intacta su tensión de cara a la alta montaña. Torstein Traeen, del Uno-X, mantuvo el maillot amarillo y encara el día decisivo con una renta todavía corta sobre Sean Quinn, a 28 segundos, y Mathias Vacek, a 3:50. En la pelea de los favoritos, Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard siguen empatados, mientras Remco Evenepoel aparece séptimo a 24 segundos del dúo principal, seguido por nombres como Del Toro, Ayuso y Seixas. Todo apunta a que este jueves, con el Tourmalet en el horizonte, la carrera dejará atrás la tregua y empezará a seleccionar aspirantes de verdad. Para un pelotón que hoy se limitó a resistir el calor, lo que viene ya no es supervivencia: es examen.
El triunfo de Kooij tiene además una lectura más amplia. En un Tour dominado muchas veces por los mismos apellidos, la aparición de un sprinter joven, nuevo en la carrera y con hambre de consolidación, refresca la narrativa y confirma que la movilidad entre equipos puede cambiar carreras y carreras de corredores. Para el ciclismo neerlandés, su victoria suma un nombre propio a futuro; para el Tour, es un recordatorio de que incluso en etapas aparentemente previsibles el riesgo siempre aparece al final. Y para el resto de la general, la señal es clara: lo mejor todavía no ha empezado.


