ONU Derechos Humanos pide incluir a víctimas y comunidades marginadas
Imagen: El Tiempo - Política
ONU Derechos Humanos pidió que la reconstrucción tras el terremoto y el Plan Nacional de Desarrollo incluyan a las comunidades más marginadas. El organismo advirtió que las víctimas no pueden quedar por fuera de las decisiones que definirán su recuperación.
La oficina de ONU Derechos Humanos lanzó un llamado directo para que la respuesta institucional al terremoto no deje por fuera a las comunidades más vulnerables, especialmente en la etapa de reconstrucción y en la formulación del Plan Nacional de Desarrollo. El mensaje central es claro: la recuperación no puede medirse solo en obras o inversión, sino en garantías efectivas para las víctimas y para los territorios históricamente excluidos.
Según informó El Tiempo - Política, la petición apunta a que el proceso de reconstrucción incorpore desde el inicio a las comunidades más marginadas, en lugar de tratarlas como beneficiarias pasivas de decisiones tomadas desde el centro. La advertencia cobra peso porque, en emergencias de este tipo, suele repetirse un patrón conocido: primero se atiende la urgencia visible y después se posterga la inclusión de quienes tienen menos capacidad de exigir, documentar daños o acceder a ayudas públicas. En ese vacío suelen quedar pueblos rurales, poblaciones empobrecidas y comunidades que ya venían cargando déficits históricos en vivienda, servicios básicos y presencia estatal.
La discusión no es menor. Incluir a las víctimas y a sus comunidades en la reconstrucción y en el Plan Nacional de Desarrollo significa decidir cómo se distribuyen los recursos, quién define las prioridades y qué tipo de Estado se construye después de la emergencia. Cuando organismos internacionales insisten en el enfoque de derechos, no solo están hablando de asistencia humanitaria: están recordando que la reconstrucción puede corregir desigualdades o, por el contrario, profundizarlas si se diseña sin participación real. En Colombia, donde los desastres naturales suelen golpear con más fuerza a los sectores con menos infraestructura y menos protección institucional, esa diferencia es crucial.
La advertencia de ONU Derechos Humanos también introduce una exigencia política de fondo: el desarrollo no puede seguir desconectado de las víctimas. Si el Plan Nacional de Desarrollo termina recogiendo solo metas macroeconómicas o compromisos generales, pero deja por fuera a las comunidades más afectadas, la reconstrucción corre el riesgo de convertirse en una oportunidad perdida. En cambio, si el Gobierno incorpora a esos territorios en la planeación, el posdesastre podría ser también una corrección de viejas deudas sociales que el país arrastra desde hace décadas.


