Colombia

Nariño enciende las alarmas: 17 feminicidios en siete meses de 2026

Hace 4 horas

Nariño cerró los primeros siete meses de 2026 con 17 feminicidios, una cifra que enciende las alarmas sobre la violencia extrema contra las mujeres en el departamento. La Defensoría del Pueblo advierte que el problema sigue creciendo y exige respuestas urgentes del Estado.

Nariño llegó a julio de 2026 con una señal de alarma imposible de minimizar: 17 feminicidios en apenas siete meses, según reveló la Defensoría del Pueblo. La cifra no solo confirma que la violencia letal contra las mujeres sigue golpeando con fuerza al departamento, sino que deja al descubierto la fragilidad de la respuesta institucional en una región donde las denuncias, las alertas tempranas y las rutas de atención suelen quedar cortas frente a la realidad que enfrentan las víctimas.

El dato divulgado por la Defensoría pone en evidencia una tendencia que preocupa a organizaciones de mujeres y defensores de derechos humanos, que desde hace años advierten sobre el aumento de agresiones basadas en género en Nariño. Aunque el reporte oficial no detalla en esta información base los municipios más afectados ni las circunstancias de cada caso, el número por sí solo refleja la dimensión de la emergencia: en promedio, más de dos mujeres fueron asesinadas cada mes en el departamento por razones asociadas a su condición de género. En una sociedad donde cada caso suele arrastrar antecedentes de amenazas, control, violencia intrafamiliar o impunidad, la estadística deja de ser un simple registro y se convierte en un retrato de falla estructural.

Lo que ocurre en Nariño importa más allá del departamento porque muestra, con crudeza, cómo la violencia contra las mujeres no es un problema aislado ni excepcional, sino una crisis sostenida que atraviesa territorios rurales y urbanos, zonas con presencia de economías ilegales, periferias abandonadas y hogares donde persisten patrones machistas profundamente arraigados. Cuando una mujer es asesinada en un contexto de violencia de género, el Estado llega tarde si solo actúa después del crimen. Por eso, el aumento de feminicidios obliga a revisar prevención, protección y acceso efectivo a la justicia: desde la atención oportuna a denuncias hasta medidas reales para mujeres en riesgo, pasando por investigaciones más rápidas y sanciones que rompan el círculo de impunidad.

La alerta en Nariño también interpela a Colombia entera. Si en apenas siete meses ya se contabilizan 17 feminicidios en un solo departamento, la pregunta de fondo no es únicamente cuántos casos más vendrán, sino por qué siguen fallando los mecanismos para detenerlos. En la práctica, cada feminicidio deja familias destruidas, niños huérfanos y comunidades que aprenden a convivir con el miedo. Y mientras las autoridades responden con anuncios, las mujeres nariñenses siguen exigiendo algo más básico y urgente: vivir sin temor a ser la próxima víctima.

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