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Lula enfrenta un Congreso adverso y una gobernabilidad en riesgo

Hace 2 horas

Lula da Silva enfrenta un escenario político más hostil que el que imaginó para su regreso al poder. Aunque un triunfo sobre Flávio Bolsonaro en un eventual balotaje parece improbable, el problema de fondo es otro: la derecha dura ya tomó el control del Congreso y del Senado.

Lula da Silva llega a un punto crítico de su trayectoria política: incluso si lograra imponerse en un eventual balotaje frente a Flávio Bolsonaro, no tendría asegurada la gobernabilidad en Brasil. El dato más preocupante no está solo en la disputa presidencial, sino en la correlación de fuerzas que dejó las últimas urnas, donde la derecha dura se consolidó con fuerza y empezó a marcar los límites reales del poder del mandatario.

Según el panorama descrito por clarin colombia, Lula ya perdió la mayoría política necesaria para gobernar con comodidad. La nueva composición del Congreso, y en especial del Senado, favorece a los sectores más duros del bolsonarismo, que no solo tendrían capacidad de bloquear la agenda del Ejecutivo, sino también de impulsar una ofensiva institucional contra el propio sistema de contrapesos. En ese escenario, la pelea por la presidencia sería apenas una parte de una disputa mucho más amplia por el control del Estado.

Lo que está en juego va más allá de una elección. Brasil entra en una fase donde el Congreso puede convertirse en el verdadero centro de poder, desplazando al Ejecutivo y presionando incluso sobre decisiones judiciales de alto impacto. De acuerdo con el análisis publicado por clarin colombia, desde el Senado la derecha dura podría empujar una estrategia para debilitar a la Corte Suprema y reabrir el camino político de Jair Bolsonaro, hoy golpeado por el escenario institucional. Esa combinación deja a Lula ante un país más fragmentado, con menos margen para negociar y con una gobernabilidad mucho más frágil que en sus primeros gobiernos.

Para América Latina, el caso brasileño importa por una razón simple: cuando el Congreso captura la agenda y el sistema judicial entra en la mira del poder político, la democracia se vuelve más vulnerable. Si Lula vuelve a ganar, no bastará con la victoria electoral; necesitará construir mayorías, contener a la oposición dura y evitar que el Senado se convierta en una plataforma de bloqueo permanente. En Brasil, el problema ya no es solo quién gana la presidencia, sino quién controla de verdad el país después del conteo de votos.

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