Mundo

Arabia Saudita desafía a Disneyland París con un megaproyecto de 6.000 millones en Francia

Hace 3 horas

Arabia Saudita financiará en Francia un megaproyecto de ocio de 6.000 millones de euros que busca disputar terreno a Disneyland París. El plan contempla tres parques temáticos y unos 22.000 empleos directos, tras un acercamiento entre Emmanuel Macron y Mohammed bin Salman.

Arabia Saudita dará un salto inédito en Europa con la construcción de tres parques temáticos en Francia, un proyecto estimado en 6.000 millones de euros que pretende competir de frente con Disneyland París y con la futura oferta de Universal en Londres. La inversión, que llegaría tras una reunión entre Emmanuel Macron y el príncipe heredero Mohammed bin Salman, convierte a Cergy-Pontoise, al norte de París, en la nueva apuesta saudí para entrar por la puerta grande al negocio global del entretenimiento.

De acuerdo con la información divulgada por Clarín Colombia, el plan contempla un complejo de gran escala capaz de generar alrededor de 22.000 empleos directos, una cifra que explica por qué el anuncio va mucho más allá del turismo. Francia recibe así una inversión de enorme visibilidad en una de sus industrias más estratégicas: la del ocio y la captación de visitantes internacionales. No se trata solo de levantar atracciones, sino de instalar un competidor serio en un mercado dominado por marcas consolidadas, con infraestructura, rutas de transporte y una clientela ya fidelizada.

El movimiento tiene una lectura política y económica de fondo. Para Arabia Saudita, este tipo de proyectos encaja en su estrategia de diversificación: reducir la dependencia del petróleo y construir una imagen de potencia capaz de exportar capital, influencia y entretenimiento. Para Francia, en cambio, supone aprovechar el apetito inversor de Riad mientras intenta blindar empleo, consumo y actividad regional. Pero el desafío no es menor. Disneyland París no solo es un parque, sino un ecosistema turístico con décadas de ventaja; competir allí exige más que dinero, requiere identidad, escala y una oferta capaz de atraer familias europeas y visitantes internacionales durante todo el año.

La apuesta, además, llega en un contexto donde el ocio se ha convertido en una industria geopolítica. Los grandes parques ya no solo compiten por visitantes, sino por simbolismo, urbanismo y poder blando. Si el proyecto avanza como se plantea, Cergy-Pontoise podría transformarse en un nuevo polo económico al servicio de una ambición saudí que mira mucho más allá de Francia. Y para el ciudadano común, el impacto se medirá en empleos, movilidad, presión inmobiliaria y en la transformación de una zona que podría dejar de ser periférica para convertirse en un destino de escala europea.

Noticias relacionadas