Mundo

París inauguró un paseo en homenaje a la familia Bibas en Monceau

Hace 5 horas

París inauguró un paseo en el parque Monceau en homenaje a Shiri Bibas y sus dos hijos, asesinados tras el ataque de Hamas. Es el primer reconocimiento permanente a las víctimas en Europa y fue recorrido por los embajadores de Argentina e Israel.

París convirtió este fin de semana un tramo del parque Monceau en un homenaje permanente a la familia Bibas, la madre y sus dos hijos argentinos asesinados en cautiverio tras el ataque de Hamas. La inauguración del sendero marca un gesto político y simbólico de alto peso: es el primer reconocimiento estable en Europa dedicado a estas víctimas del terrorismo, en un espacio público de la capital francesa.

Según informó Clarín Colombia, el municipio parisino oficializó el paseo en una ceremonia que contó con la presencia de los embajadores Ian Sielecki, de Argentina, y Joshua Zarka, de Israel, quienes recorrieron el lugar después del acto. El sitio busca mantener viva la memoria de Shiri Bibas y sus hijos, cuya historia se convirtió en uno de los rostros más desgarradores de la ofensiva de Hamas del 7 de octubre. La elección del parque Monceau no es casual: se trata de uno de los espacios más emblemáticos y transitados de París, lo que multiplica el alcance del homenaje.

Más allá del acto protocolario, la decisión de la ciudad francesa tiene una lectura más amplia. En Europa, donde el conflicto en Medio Oriente sigue dividiendo sensibilidades políticas y sociales, el reconocimiento a las víctimas argentinas plantea una condena explícita al terrorismo y una reivindicación de la memoria civil por encima de la lógica de la guerra. Para Argentina, además, el homenaje en París funciona como una forma de reparación simbólica para una familia que se volvió emblema del dolor compartido por miles de civiles atrapados en el conflicto. Para la comunidad internacional, recuerda que detrás de cada balance militar hay nombres propios, niños, madres y familias destruidas.

El gesto parisino también deja una señal sobre cómo las ciudades europeas están intentando fijar posturas frente a hechos que exceden sus fronteras, pero que impactan en su vida pública, su debate político y su convivencia. En tiempos de polarización, un paseo conmemorativo puede parecer un detalle menor; sin embargo, en la práctica, termina siendo una declaración de principios sobre qué memorias se preservan y qué violencias se rechazan sin matices.

Noticias relacionadas