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Más actividades sociales se asocian con mejor salud cognitiva en la vejez

Hace 2 horas
Más actividades sociales se asocian con mejor salud cognitiva en la vejez

Imagen: infobae

Participar con frecuencia en actividades sociales podría ayudar a preservar la salud mental en la vejez. Un estudio multinacional en 24 países encontró mejores puntajes cognitivos entre adultos mayores que hacen voluntariado, deporte o formación.

Un estudio multinacional sugiere que mantener una vida social activa en la vejez no solo aporta compañía, sino también una posible protección para el cerebro. La investigación, realizada en 24 países, halló que los adultos mayores que participan en tres o más actividades sociales —como voluntariado, clubes deportivos o cursos de formación— obtienen mejores puntuaciones cognitivas que quienes tienen una participación más limitada.

De acuerdo con la información divulgada por infobae, el hallazgo se apoya en el análisis de hábitos de participación social y su relación con el desempeño cerebral en personas mayores. La conclusión central es consistente: cuanto más diversa y frecuente es la actividad social, mejores aparecen los indicadores vinculados con memoria, atención y otras funciones cognitivas. No se trata de una fórmula mágica ni de una cura, pero sí de una señal importante sobre cómo el entorno cotidiano puede influir en el envejecimiento del cerebro.

El dato importa porque el deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas siguen siendo uno de los grandes desafíos de salud pública en sociedades que envejecen con rapidez, tanto en América Latina como en Estados Unidos. En países como Colombia, donde la población mayor crece y los sistemas de cuidado todavía enfrentan brechas de acceso, promover espacios comunitarios, deportivos y educativos puede convertirse en una herramienta preventiva de bajo costo y alto impacto. En términos prácticos, el estudio refuerza una idea que los especialistas han venido defendiendo: el aislamiento social no solo afecta el ánimo, también puede acelerar el declive de capacidades mentales.

La lectura de fondo es clara. Envejecer no significa necesariamente perder autonomía cognitiva a un ritmo inevitable; también depende de los hábitos que se sostienen durante años. Si la evidencia sigue acumulándose en la misma dirección, gobiernos, centros de salud y comunidades tendrán más motivos para impulsar programas que mantengan a las personas mayores conectadas, activas y con propósitos concretos. En una región donde la soledad en la vejez suele quedar fuera del debate público, este tipo de estudios recuerda que la salud cerebral también se construye fuera del consultorio.

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