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Paul Banks vuelve con Interpol tras dejar atrás drogas y alcohol

Hace 4 horas
Paul Banks vuelve con Interpol tras dejar atrás drogas y alcohol

Imagen: El País

Paul Banks, vocalista de Interpol, presenta el nuevo disco de la banda tras una etapa marcada por el éxito, los excesos y una vida al borde del desgaste. El músico repasa cómo dejó atrás las drogas y el alcohol y cómo esa decisión se enlaza con una carrera que volvió a encontrar equilibrio.

Paul Banks vuelve a poner a Interpol en el centro de la conversación con el lanzamiento de un nuevo disco, pero esta vez la historia no gira solo en torno al regreso de una banda influyente del rock de los dosmiles. Detrás del álbum hay un relato de supervivencia: el cantante, que pasó su adolescencia en Madrid y luego conquistó el Nueva York más febril de aquella década, reconoce que su vida estuvo cerca de desbordarse por el éxito y los excesos, y que abandonar las drogas y el alcohol llegó en el momento justo. La salida, según explica, no fue una epopeya de resistencia sino una decisión asumida cuando ya estaba listo para dar ese paso.

El testimonio de Banks aporta una capa distinta a la de un simple estreno musical. Interpol fue una de las bandas que mejor capturó el pulso de una escena neoyorquina que mezclaba sofisticación, ansiedad y una ambición casi autodestructiva. En ese contexto, el grupo creció rápido y vivió de cerca las exigencias de una industria que suele convertir la intensidad creativa en combustible para el desgaste personal. Banks, en conversación con El País, revisa esa etapa sin dramatismo innecesario, pero con la claridad de quien sabe que algunas decisiones solo se toman cuando la vida ya ha dejado de ser sostenible en automático.

Más allá de la anécdota biográfica, lo que importa aquí es cómo Interpol se ha transformado sin perder su identidad. El nuevo disco llega en un momento en el que muchas bandas de aquella generación sobreviven entre la nostalgia y la reinvención, obligadas a demostrar que todavía tienen algo que decir más allá del catálogo de sus años más famosos. En el caso de Banks, el relato personal refuerza esa lectura: dejar atrás los excesos no solo le permitió seguir en pie, sino también mirar su carrera con otra perspectiva. Eso conecta con una realidad más amplia y menos glamorosa de la música popular: detrás de la leyenda del artista maldito suele haber desgaste físico, presión emocional y una industria que rara vez se detiene a cuidar a sus figuras hasta que ya es tarde.

Por eso el regreso de Interpol no debería leerse solo como una novedad discográfica, sino como la confirmación de que algunas bandas envejecen mejor cuando dejan de alimentar el mito y empiezan a construir una segunda vida artística. Banks, que pasó de adolescente en Madrid a figura del indie neoyorquino, parece haber encontrado precisamente eso: continuidad sin autodestrucción. Y en un panorama musical saturado de regresos prefabricados, esa es una diferencia que importa.

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