Paz impulsa una ronda regional para reforzar la lucha contra el narcotráfico
Imagen: infobae mundo
Gustavo Paz abrirá una ronda de encuentros con mandatarios vecinos para coordinar la ofensiva contra el narcotráfico. El viernes recibirá al presidente chileno José Antonio Kast y luego impulsará conversaciones con Argentina, Brasil, Paraguay y Perú.
El presidente Gustavo Paz puso en marcha una nueva ofensiva diplomática para reforzar la lucha contra el narcotráfico en la región. El viernes recibirá en su país a su par chileno, José Antonio Kast, en una cita que funcionará como punto de partida para una serie de encuentros bilaterales con otros mandatarios vecinos.
Según informó infobae mundo, el jefe de Estado adelantó que también buscará abrir diálogos similares con Argentina, Brasil, Paraguay y Perú, con el objetivo de coordinar acciones más estrechas frente a una economía ilegal que desborda fronteras y presiona a varios gobiernos al mismo tiempo. La apuesta no se limita a intercambiar diagnósticos: la intención es convertir la cooperación política en una herramienta más concreta de contención territorial, control de rutas y persecución de redes criminales.
La movida de Paz llega en un momento en que el narcotráfico ya no puede leerse como un problema aislado de seguridad interna. En América del Sur, las rutas de salida, los corredores logísticos y las conexiones financieras atraviesan varios países, lo que obliga a los gobiernos a coordinar inteligencia, controles fronterizos y capacidad judicial. Por eso, la reunión con Kast puede leerse como un gesto político, pero también como un termómetro de cuánto están dispuestos los países vecinos a alinearse en una estrategia regional más activa. Para la ciudadanía, lo que está en juego no es solo la persecución de grandes capos, sino el impacto cotidiano de esta economía criminal sobre violencia, corrupción y debilitamiento institucional.
Si estas conversaciones avanzan, Paz podría intentar construir una agenda regional de seguridad con mayor continuidad que la habitual retórica antinarcóticos. El desafío, sin embargo, seguirá siendo el mismo de siempre: pasar de las fotos oficiales y los anuncios coordinados a resultados medibles en territorio, donde operan las mafias y donde los estados suelen llegar tarde.



