Paraguay refuerza su alianza con Washington en plena pulseada por China y el narco

Imagen: infobae estados unidos
Pedro Alliana buscó en Washington reforzar la alianza de Paraguay con Estados Unidos en un momento en que la Casa Blanca endurece su lectura sobre China, Irán y el crimen transnacional. La cita con Marco Rubio confirmó que Asunción quiere ubicarse del lado estratégico de Washington.
La visita del vicepresidente paraguayo, Pedro Alliana, a Washington dejó una señal política clara: Asunción quiere mantener y profundizar su cercanía con Estados Unidos en medio de una pulseada regional marcada por la expansión económica de China y la presión del crimen organizado. En su encuentro con el secretario de Estado, Marco Rubio, ambas partes repasaron la agenda bilateral y coincidieron en que la relación atraviesa un momento de alta sintonía diplomática, según informó Infobae Estados Unidos.
Más allá del tono cordial, la reunión tuvo un trasfondo estratégico. Paraguay, uno de los pocos países sudamericanos que mantiene vínculos formales con Taiwán y no con Pekín, se mueve en un tablero donde Washington busca aliados confiables para contener la influencia china en América Latina. A eso se suma otro eje cada vez más sensible para la política exterior estadounidense: la lucha contra los carteles de la droga, un fenómeno que la administración Trump y el actual Departamento de Estado vinculan no solo con violencia local, sino también con redes de financiamiento asociadas al terrorismo y a actores respaldados por Irán. En ese contexto, la reunión de Alliana con Rubio no fue una escala protocolaria, sino una pieza dentro de una estrategia mayor.
Para Paraguay, esta alineación tiene implicaciones concretas. El país necesita inversión, cooperación en seguridad y respaldo político en foros internacionales, pero también sabe que su margen de maniobra se achica cuando la rivalidad entre Washington y Pekín se endurece. Por eso, cada gesto hacia Estados Unidos tiene una lectura interna y externa: hacia adentro, como señal de estabilidad y proyección; hacia afuera, como una apuesta por seguir del lado de un socio que ofrece cobertura diplomática y acceso a cooperación en áreas sensibles. La pregunta ahora es si este entusiasmo bilateral se traducirá en resultados tangibles para una economía pequeña, vulnerable y muy dependiente del comercio regional.
El encuentro entre Alliana y Rubio, en definitiva, confirma que Paraguay intenta capitalizar su papel de socio confiable en un momento de reordenamiento geopolítico hemisférico. En una región atravesada por disputas de influencia, narcoeconomías y tensiones ideológicas, Asunción busca que su relación con Washington no quede solo en declaraciones de buena voluntad, sino que se traduzca en apoyo político, cooperación en seguridad y oportunidades económicas concretas para su población.




