Colombia

Escándalo por comentario de “El Bambino” Henao reabre debate sobre xenofobia en el fútbol

Hace 35 minutos

El periodista deportivo Edgar “El Bambino” Henao quedó en el centro de una tormenta por celebrar que hinchas de Millonarios no entraran al partido ante Águilas. Aunque ofreció disculpas por el tono, sostuvo que no se retracta de su postura.

Edgar “El Bambino” Henao terminó convertido en noticia por una de las peores razones posibles: aplaudió que a hinchas de Millonarios se les negara el ingreso al partido frente a Águilas en Medellín por no tener cédula expedida en la capital antioqueña, y el gesto encendió una acusación de xenofobia que rápidamente escaló en redes y en el debate deportivo nacional. El episodio no solo golpea su credibilidad como periodista, sino que vuelve a poner sobre la mesa una discusión incómoda en el fútbol colombiano: hasta dónde llegan las medidas de control y en qué momento se transforman en discriminación abierta.

Según informó infobae colombia, la reacción de Henao no pasó inadvertida porque no se trató de un comentario aislado ni de una mala interpretación. Su postura fue leída por muchos aficionados como una celebración de que se excluyera a seguidores visitantes por el lugar de expedición de su documento, una práctica que para buena parte de la opinión pública choca con la idea básica de que el fútbol debe ser un espacio de encuentro, no de segregación. Tras el revuelo, el periodista ofreció disculpas por lo dicho y por el impacto que generó, pero al mismo tiempo dejó claro que no se retracta de lo expresado, una precisión que terminó de avivar la polémica en lugar de cerrarla.

El caso importa más allá de la anécdota porque toca una fibra sensible del fútbol en Colombia: la relación entre seguridad, afición visitante y convivencia. En los últimos años, los protocolos para evitar desmanes en los estadios han endurecido el acceso en varios escenarios, pero cuando el control se aplica con criterios que terminan marcando a personas por su origen o residencia, el debate deja de ser logístico y se vuelve político y social. En Medellín, además, la discusión adquiere un matiz regional que no es menor: la rivalidad deportiva puede alimentar narrativas de exclusión si voces con influencia pública las legitiman. Y ahí está el punto de fondo: cuando un comunicador celebra que se filtre a hinchas por su documento, no solo opina sobre un partido; también normaliza una frontera simbólica entre colombianos que debería preocupar a clubes, autoridades y medios por igual.

Lo ocurrido con “El Bambino” deja una lección incómoda para el periodismo deportivo: la pasión no puede convertirse en permiso para estigmatizar. En un país donde los estadios todavía arrastran problemas de violencia, el reto no es cerrarles la puerta a unos cuantos por su procedencia, sino construir reglas claras que protejan al público sin convertir la tribuna en un espacio de discriminación. Si el fútbol sigue siendo una excusa para dividir, el daño no será solo para Millonarios o para los hinchas afectados, sino para un ecosistema deportivo que cada vez tolera menos los excesos, pero también exige más responsabilidad de quienes hablan con micrófono en mano.

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