Colombia

Sirius choca con Taganga: el acuerdo con pescadores define el futuro del megagas en el Caribe

Hace 2 horas

El megaproyecto de gas Sirius, clave para la transición energética de Colombia, quedó atrapado en un pulso con pescadores de Taganga que reclaman compensaciones para permitir su avance. Sin ese acuerdo social, Ecopetrol y sus socios no pueden radicar ante la Anla la licencia ambiental.

El megaproyecto de gas Sirius, llamado a convertirse en una de las apuestas energéticas más importantes del país, enfrenta ahora un obstáculo que no es técnico ni geológico, sino social y político: el diálogo con los pescadores de Taganga, en Santa Marta, se convirtió en el trámite decisivo para que Ecopetrol y sus socios puedan avanzar ante la Anla con la solicitud ambiental que habilitaría la extracción en el Caribe. En el centro de la discusión está una negociación por compensaciones que, según reveló infobae colombia, ha sido descrita por fuentes del sector como una presión económica desproporcionada que podría terminar frenando un proyecto estratégico para la seguridad energética nacional.

Lo que está en juego no es menor. Sirius es una de las apuestas con mayor peso dentro de la estrategia gasífera del Gobierno y del sector privado para cubrir el déficit de suministro que Colombia ya empieza a sentir en su mercado interno. Pero antes de llegar a la fase regulatoria, las empresas deben cerrar un acuerdo formal con la comunidad de pescadores, un requisito que en la práctica se ha convertido en una llave de entrada para el trámite ambiental. De acuerdo con la información conocida por infobae colombia, en el entorno del proyecto existe la percepción de que algunos líderes de Taganga estarían elevando sus exigencias económicas al punto de poner en riesgo la viabilidad del proceso, una acusación delicada que muestra hasta qué punto los proyectos extractivos en Colombia dependen no solo de la ingeniería, sino de la gobernabilidad territorial.

Este caso revela una tensión ya conocida en el país: la distancia entre los grandes anuncios de infraestructura energética y la realidad de las comunidades que viven en los territorios donde esos proyectos se instalan. Para el Gobierno, Sirius es una pieza clave si quiere evitar una crisis más profunda de abastecimiento de gas; para las comunidades, en cambio, cualquier intervención sobre el mar y las zonas de pesca despierta temor por el impacto en su sustento, su movilidad y su economía cotidiana. Por eso la negociación no puede reducirse a una discusión de cifras: lo que se pacte en Taganga marcará un precedente sobre cómo se resuelven, en adelante, los conflictos entre desarrollo energético y derechos de las poblaciones costeras. Y si no hay acuerdo, el costo no lo pagará solo Ecopetrol: también lo sentirá el país, que sigue dependiendo de decisiones locales para sostener su seguridad energética.

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