Estados Unidos

La ONU vota otra vez por su futuro secretario general mientras crece el choque entre EEUU y China

Hace 14 horas

El Consejo de Seguridad de la ONU vuelve a votar hoy en una nueva ronda para perfilar al próximo secretario general, en medio de una grieta entre Estados Unidos y China que amenaza con alargar la definición. Cuatro nombres siguen en carrera, pero el pulso geopolítico pesa más que nunca sobre la elección.

El Consejo de Seguridad de la ONU enfrenta hoy una nueva votación para ir delineando al sucesor de António Guterres, en una cuarta ronda que confirma lo difícil que está siendo cerrar el relevo en la jefatura del organismo. La pulseada ya no pasa solo por los méritos de los candidatos: el verdadero obstáculo sigue siendo la falta de alineamiento entre Estados Unidos y China, una disputa que puede prolongar la incertidumbre sobre quién ocupará el cargo más visible de las Naciones Unidas.

Según informó Infobae Estados Unidos, en esta etapa sobresalen cuatro postulantes: Rebeca Grynspan, Carolyn Rodrigues-Birkett, Rafael Grossi y Olara Otunnu. La ronda de hoy busca medir apoyos y vetos dentro del Consejo, un mecanismo que en la práctica deja claro que el próximo secretario general no solo necesita credenciales diplomáticas, sino también la bendición de las grandes potencias. En ese tablero, cada voto cuenta, pero algunos valen mucho más que otros. Y cuando Washington y Pekín no se ponen de acuerdo, el resto de la negociación se vuelve más lenta, más opaca y más predecible en su resultado: la parálisis.

Lo que está en juego va mucho más allá de un nombre. La sucesión de Guterres llega en un momento en que la ONU necesita recuperar relevancia frente a guerras, crisis humanitarias, tensiones comerciales y el deterioro de la cooperación multilateral. El cargo de secretario general no resuelve por sí solo esos conflictos, pero sí marca el tono político de la organización, su capacidad de mediación y su margen para presionar a las potencias. Por eso la disputa entre Donald Trump y Xi Jinping —o, más ampliamente, entre las prioridades estratégicas de Estados Unidos y China— termina extendiendo la incertidumbre sobre el futuro liderazgo del organismo. En la práctica, la elección del próximo secretario general no es un simple trámite diplomático: es una radiografía del equilibrio global y de cuánto poder real conserva la ONU para influir en él.

Para países medianos y pequeños, incluidos muchos de América Latina y el Caribe, el desenlace también importa. Un secretario general con mayor capacidad de negociación y legitimidad podría abrir más espacio para agendas como migración, desarrollo, clima o reforma del sistema multilateral. Pero si la elección queda atrapada en el choque entre las grandes potencias, la ONU corre el riesgo de llegar debilitada a una nueva etapa que exige justamente lo contrario: liderazgo, credibilidad y autonomía frente a los bloques que hoy la condicionan desde adentro.

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