Colombia

Petro arremete contra Vargas Lleras por carta a Rubio en medio del caso Nueva EPS

Hace 3 horas

Gustavo Petro elevó el tono contra Germán Vargas Lleras tras conocerse una carta enviada al secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio. El presidente dijo que el exvicepresidente busca esquivar responsabilidades por el escándalo de la Nueva EPS y negó que exista un proceso en su contra que pueda sustentar una extradición.

Gustavo Petro abrió un nuevo frente de choque político al acusar a Germán Vargas Lleras de intentar “evadir su responsabilidad” en el caso del presunto desfalco a la Nueva EPS, luego de que se conociera una carta enviada por el exvicepresidente al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. La respuesta del mandatario no solo sube la temperatura de una disputa que ya venía cargada de tensiones, sino que además mete en el debate un asunto sensible: el uso de canales internacionales para presionar en una pelea que, en teoría, debería resolverse en el terreno judicial y político colombiano.

Según informó Infobae Colombia, Petro cuestionó de frente la solicitud remitida a Rubio y sostuvo que no existe ningún proceso judicial abierto en su contra que pueda servir de base para hablar de una eventual extradición. Con ese argumento, el presidente buscó desmontar el sentido de la gestión de Vargas Lleras ante Washington y lo presentó como un movimiento defensivo frente a las acusaciones que rodean el manejo de la Nueva EPS, una de las entidades más grandes y estratégicas del sistema de salud colombiano. El mensaje presidencial apunta a invertir la carga del debate: en lugar de verse él mismo bajo presión, Petro intenta poner a Vargas Lleras en la posición del señalado que pretende desviar la atención.

El episodio importa por algo más que la rivalidad entre dos de las figuras más influyentes de la política colombiana. La Nueva EPS ha sido durante meses un símbolo de la crisis estructural del sistema de salud: deudas acumuladas, cuestionamientos de gestión, tensiones entre Gobierno, aseguradores y prestadores, y un clima de desconfianza que termina afectando al paciente común, ese que espera una cita, un medicamento o una autorización. En ese contexto, cada intercambio entre Petro y Vargas Lleras no solo tiene un costo político; también revela cómo la pelea por responsabilidades termina opacando la discusión de fondo sobre quién responde por el deterioro del sistema y cómo se corrigen sus fallas.

La jugada de llevar el asunto a la órbita de Washington también deja una señal clara sobre el momento político: la confrontación ya no se limita a las instituciones colombianas y empieza a buscar eco afuera, en un intento por ganar legitimidad, protegerse o incomodar al adversario. Pero si algo demuestra este nuevo choque es que la disputa por la Nueva EPS apenas está entrando en una fase más dura, con consecuencias que podrían extenderse tanto al campo judicial como al debate público sobre la reforma a la salud y el manejo de las entidades intervenidas. En un país donde el sistema sanitario ya opera al límite, la batalla política solo añade más ruido a una crisis que sigue esperando respuestas de fondo.

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