Petro pide al Senado permiso para salir de Colombia en medio de su batalla judicial
Gustavo Petro solicitó al Senado colombiano autorización para salir del país durante el próximo año, como exige la Constitución para los exmandatarios. La petición llega mientras enfrenta más de un centenar de procesos y vuelve a ponerse en el centro del debate político.
Gustavo Petro pidió este martes al Senado de Colombia el permiso constitucional para abandonar el país durante el próximo año, un trámite obligatorio para todo expresidente una vez deja el cargo. La solicitud no es un gesto menor: llega justo cuando el exmandatario entra en una nueva etapa política y judicial marcada por múltiples investigaciones y por su retorno abierto a la oposición.
En la carta enviada a la plenaria de la Cámara Alta, Petro invocó las normas que exigen autorización previa para salir del territorio nacional y explicó que su intención es atender compromisos personales, sociales, políticos y académicos fuera de Colombia durante los doce meses posteriores a su salida del poder. El exgobernante dejó la Presidencia el 7 de agosto, tras ser sucedido por el ultraderechista Abelardo de la Espriella, en un giro que reconfiguró de inmediato el tablero político del país.
La petición cobra especial relevancia porque Petro enfrenta más de un centenar de actuaciones judiciales y disciplinarias que siguen en curso en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, el órgano encargado de investigar a los aforados. Entre esos expedientes figuran presuntas irregularidades en la financiación de su campaña de 2022 y varias indagaciones por supuesta intervención indebida en política durante el reciente periodo electoral, que terminó con la elección de De la Espriella el 21 de junio. En otras palabras, el expresidente no solo sale de la Casa de Nariño: sale a un escenario donde su futuro inmediato estará cruzado por la política, los tribunales y la percepción pública sobre su legado.
El movimiento también tiene lectura política. Petro ya había anticipado que volvería a la oposición, terreno desde el cual construyó su carrera durante más de treinta años como congresista, alcalde de Bogotá y jefe del bloque opositor al gobierno de Iván Duque. Desde esa trinchera hizo de la denuncia contra las élites, la desigualdad y la corrupción el centro de su discurso, hasta convertirse en el primer presidente de izquierda en la historia de Colombia. Ahora, fuera del poder, busca mantener presencia internacional y capital político, pero bajo la sombra de investigaciones que podrían acompañarlo durante buena parte de su vida pública. Para Colombia, el tema importa porque define no solo la agenda personal de un expresidente, sino el tipo de control institucional que seguirá pesando sobre una figura que todavía polariza al país.




