Colombia

Presupuesto 2027 para ciencia deja al Ministerio con recursos apenas para funcionar

Hace 1 día

El anteproyecto de presupuesto 2027 para el sector ciencia en Colombia encendió alertas: según Infobae Colombia, los recursos apenas alcanzarían para la operación administrativa del Ministerio. Eso dejaría sin financiación nuevas investigaciones y proyectos, en contraste con la promesa de priorizar la ciencia.

El Gobierno de Gustavo Petro volvió a quedar bajo la lupa por su discurso sobre la ciencia y la realidad fiscal que terminaría enfrentando el sector. Según informó Infobae Colombia, el anteproyecto de presupuesto para 2027 no le daría al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación recursos suficientes para impulsar nuevos proyectos, financiar investigaciones o sostener una agenda de inversión pública más ambiciosa. En la práctica, el dinero alcanzaría para cubrir los gastos administrativos básicos, pero no para transformar la capacidad científica del país.

Ese escenario no es un detalle técnico menor. Cuando un ministerio encargado de jalonar conocimiento, innovación y desarrollo tecnológico queda reducido a una lógica de funcionamiento interno, pierde su capacidad de orientar políticas públicas con impacto real. De acuerdo con la información divulgada, la observación principal gira precisamente alrededor de esa limitación: el sector tendría presupuesto para existir, pero no para producir resultados visibles en laboratorios, universidades, centros de investigación o programas de formación de talento. Para una cartera que fue presentada como pieza clave de la agenda de cambio, el contraste es evidente.

La discusión importa porque la ciencia no avanza con discursos, sino con financiación sostenida, convocatorias competitivas, infraestructura y continuidad institucional. En Colombia, donde la brecha en investigación y desarrollo frente a otros países de la región sigue siendo amplia, cualquier recorte o estancamiento presupuestal tiene efectos que se sienten más allá del sector académico. Menos inversión significa menos becas, menos apoyo a investigadores jóvenes, menos transferencia tecnológica para la industria y menos capacidad del Estado para responder a problemas concretos como salud pública, transición energética, seguridad alimentaria o adaptación al cambio climático. Si el presupuesto 2027 termina aprobado en estos términos, la promesa de priorizar la ciencia quedaría convertida en una declaración política sin respaldo fiscal.

El trasfondo es aún más delicado porque el debate ya no gira solo alrededor de cuánto dinero se asigna, sino de qué modelo de país se está financiando. En una economía que necesita diversificar su productividad y depender menos de sectores tradicionales, relegar la inversión científica equivale a postergar una apuesta estratégica. Por eso las observaciones al anteproyecto no solo cuestionan la capacidad de gestión del ministerio, sino también la coherencia entre el relato oficial y las decisiones presupuestales que finalmente determinan si la ciencia se fortalece o sigue sobreviviendo con recursos mínimos.

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