Petro desafía a EE. UU. y defiende su política antidrogas con incautaciones históricas

Imagen: infobae colombia
Gustavo Petro salió al cruce de las críticas de Estados Unidos por las sanciones recientes y defendió su política antidrogas con cifras de incautación. El presidente sostiene que su estrategia ha logrado golpes históricos al narcotráfico sin recurrir a la violencia contra el campesinado.
El presidente Gustavo Petro respondió con dureza a las sanciones recientes de Estados Unidos y defendió su política antidrogas como una estrategia que, según él, ha producido incautaciones históricas sin criminalizar ni golpear al campesinado. Su mensaje busca marcar distancia frente a la presión de Washington y reabrir el debate sobre si la lucha contra las drogas debe medirse por erradicación forzada o por resultados concretos contra las redes del narcotráfico.
De acuerdo con lo que informó infobae colombia, Petro reaccionó a Luis Méndez y sostuvo que su Gobierno ha conseguido avances relevantes en materia de decomisos, insistiendo en que el enfoque actual privilegia la acción contra las estructuras criminales antes que la confrontación directa con comunidades rurales. La respuesta del mandatario no es menor: llega en un momento de tensión diplomática y en medio de cuestionamientos sobre la efectividad de la política antidrogas colombiana, un tema que históricamente ha sido evaluado tanto en Bogotá como en Washington con el lente de la presión militar, el control territorial y las cifras de coca y cocaína.
Lo que está en juego va más allá de una discusión entre gobiernos. Petro intenta sostener que su estrategia rompe con un modelo que durante décadas cargó el peso de la guerra antidrogas sobre los campesinos, mientras dejaba intactas las finanzas y la capacidad de reorganización de los grandes grupos ilegales. Esa narrativa, sin embargo, choca con la visión tradicional de Estados Unidos, que suele exigir resultados verificables en reducción de cultivos, interdicción y cooperación judicial. En otras palabras, el pulso no es solo por las sanciones: también es por quién define qué significa éxito en una política que ha fracasado repetidamente en ambos países.
La discusión tiene consecuencias concretas para Colombia. Si la confrontación con Washington escala, podrían complicarse la cooperación, el acceso a recursos y la relación bilateral en un terreno que siempre ha sido sensible: seguridad, erradicación, inteligencia y desarrollo rural. Pero también deja una pregunta de fondo que el Gobierno de Petro no puede evadir: si las incautaciones crecen, ¿basta eso para demostrar que la estrategia está funcionando, o el país sigue atrapado en el mismo negocio ilegal con nuevas formas de adaptación? Ahí es donde el debate deja de ser diplomático y se vuelve político, social y, sobre todo, urgente para miles de familias que viven en las zonas donde la guerra contra las drogas nunca termina.


