Petro reivindica la alianza con Washington contra las drogas y busca bajar la tensión con Trump

Imagen: infobae
Gustavo Petro defendió en una columna en The Washington Post la cooperación con Washington contra el narcotráfico y aseguró que, pese a las tensiones políticas, hubo resultados concretos desde 2022. El mensaje también funcionó como un gesto de cierre hacia Donald Trump y como señal de continuidad en una relación bilateral clave.
Gustavo Petro eligió The Washington Post para enviar un mensaje político y diplomático de alto voltaje: la cooperación entre Colombia y Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico no solo siguió en pie pese a los choques entre ambos gobiernos, sino que dejó resultados desde 2022. En su columna, el presidente colombiano dijo sentirse orgulloso de lo logrado junto a Washington y agradeció la colaboración del líder republicano al final de su gestión, en una señal que combina balance, prudencia y cálculo político.
El contenido del texto busca poner el foco en los números y en la coordinación institucional más que en la disputa ideológica. Según informó Infobae, Petro sostuvo que el trabajo conjunto con la Casa Blanca avanzó aun en medio de diferencias públicas y momentos de fricción, algo especialmente relevante en una relación bilateral que históricamente se mide por la agenda antidrogas, la seguridad y el respaldo militar y financiero de Estados Unidos. En otras palabras, el mandatario colombiano trató de recordar que, más allá de los titulares ásperos, la relación entre ambos países siguió produciendo resultados prácticos sobre el terreno.
Ese matiz importa porque Colombia sigue siendo uno de los principales socios de Washington en América Latina y porque la política antidrogas ha sido, durante décadas, una de las columnas vertebrales de ese vínculo. Petro ha intentado desde su llegada al poder redefinir el enfoque tradicional de la guerra contra las drogas, insistiendo en que la estrategia no puede depender solo de erradicación y fuerza pública. Al mismo tiempo, sabe que cualquier gobierno colombiano necesita mantener abierto el canal con Estados Unidos, especialmente cuando están en juego la cooperación en inteligencia, la extradición de narcotraficantes, la ayuda internacional y la percepción de estabilidad en una región donde el crimen organizado se adapta con rapidez.
La columna, más que un simple comentario de coyuntura, puede leerse como un ejercicio de diplomacia preventiva. Petro intenta dejar constancia de que, incluso con diferencias profundas con sectores del poder político estadounidense, la agenda bilateral no se rompió y hubo espacio para resultados compartidos. Para Colombia, el mensaje es claro: la relación con Washington sigue siendo demasiado importante como para dejarla atrapada en la retórica. Para Estados Unidos, el recordatorio es otro: la lucha contra el narcotráfico en la región no funciona sin aliados locales que, con todos sus matices, siguen siendo indispensables.




