Colombia

Pico y placa en Cali este lunes 5 de octubre: qué carros deben quedarse quietos

Hace 1 hora

Este lunes 5 de octubre vuelve a regir el pico y placa en Cali y varios conductores deberán dejar el carro en casa para evitar sanciones. La medida impacta la movilidad urbana y sigue siendo una de las principales herramientas de control vial en la ciudad.

Este lunes 5 de octubre, la restricción de pico y placa vuelve a marcar el ritmo de la movilidad en Cali y obliga a miles de conductores a revisar si su vehículo puede circular o no. La medida, vigente en la capital del Valle del Cauca como parte de su esquema de control vehicular, busca reducir la congestión en las horas de mayor carga sobre las vías y, al mismo tiempo, desincentivar el uso indiscriminado del automóvil particular en una ciudad donde el tráfico sigue siendo uno de los principales dolores de cabeza para quienes se mueven a diario.

Según informó infobae colombia, este lunes no podrán transitar determinados vehículos según el último dígito de la placa, una regla que se aplica de manera rotativa y que cambia de acuerdo con el calendario establecido por las autoridades locales. En la práctica, esto significa que quienes no estén atentos al turno asignado corren el riesgo de ser sancionados con una multa económica y, en algunos casos, con la inmovilización del automotor. Para muchos caleños, la recomendación sigue siendo la misma: revisar con anticipación la placa antes de salir de casa, especialmente si el trayecto incluye zonas céntricas o corredores de alta circulación.

Más allá de la infracción puntual, el pico y placa en Cali refleja un problema estructural que no se resuelve solo con restricciones. La ciudad continúa enfrentando una presión creciente sobre su sistema vial, en parte por el aumento del parque automotor y por las limitaciones de infraestructura para absorber la demanda de movilidad. Por eso, esta medida termina afectando de manera directa a trabajadores, comerciantes, transportadores y familias que dependen del vehículo para cumplir sus jornadas. En otras palabras, no se trata solo de una norma de tránsito: es una política que toca la rutina diaria y que obliga a reorganizar tiempos, rutas y gastos.

La discusión de fondo también sigue abierta: hasta qué punto el pico y placa realmente ordena la movilidad y hasta qué punto solo traslada el problema a otros horarios o sectores de la ciudad. Lo cierto es que, mientras no haya soluciones más amplias en transporte público, infraestructura y gestión del tráfico, estas restricciones seguirán siendo una herramienta de corto alcance pero de alto impacto para el ciudadano común. Este lunes, como cada jornada de control, la advertencia es simple: antes de arrancar, conviene mirar bien la placa; una distracción puede terminar costando caro.

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