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Belarra acusa al Gobierno de alimentar el racismo por la crisis migratoria en Ceuta

Hace 53 minutos
Belarra acusa al Gobierno de alimentar el racismo por la crisis migratoria en Ceuta

Imagen: infobae

Ione Belarra culpó al Gobierno español de agravar la crisis migratoria en Ceuta y de alimentar el racismo con su gestión. También señaló a PP y Vox por envalentonar las protestas de extrema derecha en la ciudad autónoma.

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, elevó el tono contra el Gobierno de Pedro Sánchez al responsabilizarlo de haber gestionado de forma tan deficiente la crisis migratoria en Ceuta que, a su juicio, terminó dando “gasolina” al racismo y a las protestas de la ultraderecha. La dirigente morada sostuvo que lo ocurrido en la ciudad autónoma no puede leerse como un episodio aislado, sino como el resultado de una combinación peligrosa entre abandono institucional, tensión fronteriza y aprovechamiento político por parte de la derecha radical.

Belarra hizo estas declaraciones en Madrid, durante una concentración de bomberos forestales, y aprovechó para subrayar el papel de los vecinos de Ceuta, a quienes atribuyó la asistencia humanitaria que, según ella, el Estado no garantizó durante semanas. En su intervención, defendió que fueron muchos ciudadanos de la ciudad quienes dieron comida, ropa y apoyo básico a los migrantes mientras el Ejecutivo seguía sin resolver una emergencia que se prolongó durante un mes. La líder de Podemos también calificó de racistas las recientes protestas y episodios de violencia en los que incluso se habrían quemado asentamientos de personas migrantes en la playa, una deriva que, afirmó, ha sido alimentada por PP y Vox y amplificada por redes de apoyo mediático afines.

El señalamiento no es menor porque coloca el foco en dos planos al mismo tiempo: la respuesta del Estado y la utilización política del conflicto migratorio. Belarra considera que la estrategia del Gobierno de no confrontar a Marruecos por la crisis de finales de julio fue una “inacción calculada” que terminó reforzando el clima de hostilidad. Esa lectura se inscribe en una discusión más amplia sobre cómo España maneja sus fronteras externas, especialmente en enclaves como Ceuta y Melilla, donde la presión migratoria se mezcla con la dependencia diplomática de Rabat y con la fragilidad de los sistemas de acogida. El problema, en términos políticos, es que cada vacío de autoridad acaba siendo ocupado por discursos identitarios que convierten a los migrantes en chivo expiatorio.

La dirigente de Podemos también rechazó el lenguaje de “invasión” usado por sectores de la derecha para describir lo ocurrido en Ceuta. Aseguró que lo que se vive es un flujo migratorio intensificado por la situación en Marruecos, no una ofensiva comparable a un escenario bélico, y criticó que el Ejecutivo haya externalizado la gestión fronteriza al reino alauita. Su propuesta pasa por una respuesta humanitaria más sólida, el traslado de parte de los migrantes a la península y una política que, en lugar de dejar sola a una ciudad fronteriza, la respalde con recursos reales. En el fondo, el episodio vuelve a mostrar una verdad incómoda: cuando el Estado llega tarde, el ruido político lo llena todo, y casi siempre lo hacen los más duros.

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