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ICE quiere usar guantes con descargas eléctricas para detener inmigrantes y estalla la polémica

Hace 7 horas

El ICE evalúa comprar guantes con descargas eléctricas para someter a inmigrantes considerados “combativos”, una medida que ya enciende alarmas por sus riesgos. El plan costaría unos 20 millones de dólares y podría escalar el uso de la fuerza en operativos migratorios.

La posible incorporación de guantes con descargas eléctricas por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) abrió una nueva polémica sobre el uso de la fuerza en operativos migratorios. Según informó Clarín Colombia, la agencia planea destinar alrededor de 20 millones de dólares para dotar a sus agentes con estos dispositivos, conocidos como G.L.O.V.E., sigla en inglés de Emisor de Generación de Descargas de Bajo Voltaje, con el argumento de enfrentar a inmigrantes “combativos”. La discusión no es menor: se trata de una herramienta que podría cambiar la forma en que se realizan detenciones y que, para especialistas, aumenta el riesgo de lesiones tanto para los detenidos como para terceros.

De acuerdo con la información difundida, el ICE estudia este gasto como parte de un paquete de equipamiento para su personal en campo. El objetivo sería ofrecer a los agentes una opción de control físico con capacidad de descarga eléctrica cuando consideren que una persona se resiste al arresto. Pero la iniciativa llega en un momento en el que la política migratoria estadounidense ya está marcada por la tensión, el endurecimiento de los controles y la presión constante sobre comunidades migrantes que viven con el miedo de una detención repentina. En la práctica, esto significaría sumar otro instrumento de coerción a operativos que, según denuncias recurrentes, suelen desarrollarse en entornos de alto estrés y con escasos márgenes para errores.

El debate de fondo es más amplio que un simple nuevo accesorio policial. Lo que está en juego es hasta dónde puede llegar una agencia migratoria en el uso de dispositivos potencialmente lesivos, especialmente en contextos donde las personas detenidas no necesariamente representan una amenaza armada. Expertos citados por Clarín Colombia advierten que el empleo de estos guantes podría poner en peligro a inmigrantes y a otras personas presentes durante una intervención, algo que cobra relevancia si se considera que los operativos del ICE no ocurren en laboratorios de control, sino en domicilios, calles, centros de trabajo o vehículos en movimiento. Para quienes viven en comunidades latinas en Estados Unidos, la noticia refuerza una sensación conocida: la frontera de la dureza migratoria ya no está solo en el límite territorial, sino también en la rutina cotidiana de quienes pueden quedar atrapados en un arresto. Si el plan avanza, el costo no será únicamente presupuestario; también podría medirse en demandas, controversias legales y una nueva erosión de la confianza entre el Estado y la población migrante.

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