Policía rebautiza la Undmo como Unidad Nacional Antidisturbios

Imagen: infobae colombia
La Policía Nacional oficializó la transformación de la Undmo y la rebautizó como Unidad Nacional Antidisturbios, mediante una resolución firmada el 13 de octubre de 2026. En su nueva estructura interna seguirá apareciendo el Esmad, una señal de continuidad en el manejo del orden público.
La Policía Nacional formalizó un cambio que devuelve al centro del debate una de las unidades más sensibles del país: la antigua Undmo ahora se llamará Unidad Nacional Antidisturbios. La decisión quedó consignada en la Resolución 02336 del 13 de octubre de 2026, con la que la institución definió funciones internas y ajustó su estructura organizacional.
El movimiento no es solo nominal. Según informó infobae colombia, dentro de la nueva arquitectura de la unidad seguirá existiendo el Esmad, el escuadrón históricamente asociado al control de disturbios y a la intervención en protestas. En otras palabras, la Policía no elimina esa sigla del mapa operativo, sino que la reubica dentro de una denominación más amplia que formaliza el cambio administrativo y funcional.
La decisión importa porque el nombre de esta unidad no es un detalle menor en Colombia. El Esmad carga con un enorme peso político y social tras años de denuncias por uso excesivo de la fuerza, especialmente durante jornadas de protesta nacional. Cambiar la forma sin borrar el fondo sugiere una estrategia institucional para reordenar la percepción pública, pero también para mantener intacta la capacidad de respuesta en escenarios de alteración del orden. Para los ciudadanos, esto tiene una lectura clara: seguirá existiendo una fuerza especializada para enfrentar manifestaciones y disturbios, aunque con una identidad renovada en el papel.
En la práctica, el gobierno y la Policía quedan frente a una prueba conocida: demostrar que la modificación no se limita a un ajuste de nomenclatura, sino que implica reglas más precisas sobre actuación, control y garantía de derechos. En un país donde la gestión de la protesta social ha sido motivo de choques recurrentes entre el Estado y la ciudadanía, este tipo de decisiones no solo reorganizan dependencias; también envían un mensaje sobre cómo entiende la autoridad el equilibrio entre seguridad y movilización social. Lo que venga después dependerá menos del nombre que del comportamiento real de la fuerza en la calle.


