Polonia le quitó a Zelensky su máxima distinción en medio de una disputa histórica
Imagen: infobae mundo
Polonia retiró a Volodimir Zelensky la Orden del Águila Blanca en medio de una nueva disputa por la memoria histórica con Ucrania. El detonante fue un decreto firmado por el presidente ucraniano que reavivó viejas heridas entre Varsovia y Kiev.
Polonia decidió revocar a Volodimir Zelensky la Orden del Águila Blanca, la mayor condecoración del país, en una señal de que la relación con Ucrania empieza a resentir el peso de las disputas históricas que nunca terminan de cerrarse. La medida, revelada por infobae mundo, se produjo después de que Varsovia considerara ofensivo un gesto del presidente ucraniano que reabrió una discusión sensible sobre la memoria de la Segunda Guerra Mundial y el papel de los nacionalismos armados en la región.
El punto de quiebre fue el decreto que Zelensky firmó el 26 de mayo, mediante el cual otorgó el nombre de “Héroes del UPA” a una unidad de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Ucrania. UPA es la sigla del Ejército Insurgente Ucraniano, una organización que en Ucrania suele presentarse como símbolo de resistencia frente a la ocupación soviética, pero que en Polonia sigue asociada a episodios de violencia masiva contra la población polaca durante la guerra. Ese contraste explica por qué una decisión simbólica en Kiev terminó teniendo un impacto político inmediato en Varsovia.
La reacción polaca no puede leerse solo como un gesto protocolario. En el fondo, refleja una tensión más profunda: Ucrania necesita preservar su relato nacional en medio de la invasión rusa, mientras que Polonia insiste en que no se puede construir memoria colectiva ignorando las matanzas de Volinia y otras zonas donde miles de civiles polacos fueron asesinados. Esa herida histórica ha acompañado durante décadas la relación bilateral y, aunque la guerra contra Rusia acercó a ambos países, nunca desapareció del todo. Por eso, cuando el gobierno ucraniano honra a una formación vinculada al UPA, en Polonia se interpreta como una provocación política y moral, no como una simple decisión ceremonial.
El episodio importa más allá de la disputa entre dos gobiernos. Polonia ha sido uno de los aliados más firmes de Kiev en Europa: recibió refugiados, facilitó corredores logísticos y empujó dentro de la Unión Europea una línea dura frente a Moscú. Sin embargo, la política también se alimenta de memoria, identidad y presión interna, y ahí es donde estas tensiones pueden crecer. Si la controversia escala, el costo no solo será diplomático; también puede traducirse en menos margen para la cooperación en tiempos en que Ucrania depende de sus socios para sostener el esfuerzo de guerra y Varsovia busca equilibrar solidaridad con sus propias exigencias históricas.



