Política

Centro Democrático cierra filas con De La Espriella y se distancia de Enrique Gómez

Hace 2 horas

El Centro Democrático cerró filas con Abelardo De La Espriella y, al mismo tiempo, rompió relaciones con Enrique Gómez, en una señal de reacomodo dentro de la derecha colombiana. La decisión revela tensiones por liderazgo, estrategia y control del voto opositor de cara a las próximas movidas políticas.

El Centro Democrático decidió sostener su respaldo a Abelardo De La Espriella, pese a los ataques que han salido desde sectores cercanos al Gobierno, y al mismo tiempo rompió relaciones con Enrique Gómez, principal senador de Salvación Nacional. La jugada, confirmada en el pulso político que describe El Tiempo - Política, deja ver que el partido de Álvaro Uribe está moviendo sus fichas para ordenar su bloque de aliados y evitar que la disputa en la derecha termine debilitando su capacidad de incidencia.

La decisión no es menor. De La Espriella, una figura con alto perfil mediático y discurso confrontacional, sigue siendo útil para amplificar un mensaje duro contra el Gobierno de Gustavo Petro y para seducir a un electorado que busca un referente nítido de oposición. En contraste, el distanciamiento con Enrique Gómez evidencia que dentro del mapa opositor también hay choques por protagonismo, por el manejo de las alianzas y por quién capitaliza políticamente el descontento con la administración nacional. Según informó El Tiempo - Política, la ruptura con Gómez marca un quiebre visible en la relación con Salvación Nacional, un actor menor en votos pero relevante en la arquitectura de coaliciones.

En el fondo, lo que está ocurriendo es una disputa por el liderazgo dentro de un sector que todavía no logra unificar un proyecto convincente para disputar el poder. El uribismo sabe que, sin disciplina interna y sin mensajes consistentes, la oposición se dispersa y pierde fuerza frente al Gobierno, que sigue teniendo la ventaja institucional. Por eso el respaldo a De La Espriella parece responder menos a simpatías personales que a una lógica de cálculo: conservar un rostro útil para la confrontación pública y cerrar espacios a figuras que puedan restar control político o confundir a la base electoral. Para el ciudadano de a pie, estas movidas importan porque anticipan cómo se reorganizará la derecha en los próximos meses y qué tan seria será su capacidad para ofrecer una alternativa de poder.

La señal final es clara: el Centro Democrático no está improvisando, está filtrando con quién sí y con quién no quiere jugar la próxima etapa de la oposición. Y en esa depuración, Abelardo De La Espriella aparece como activo político; Enrique Gómez, por ahora, como costo innecesario.

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