Palestinos ven en las elecciones israelíes una vía para frenar a Netanyahu

Imagen: clarin colombia
En Gaza y Cisjordania crece una apuesta improbable: que unas elecciones en Israel frenen a Benjamin Netanyahu. Para muchos palestinos, otro ciclo de la derecha israelí significaría más bloqueo, más violencia y una vida aún más asfixiante.
La desesperación entre muchos palestinos de Gaza y Cisjordania ya no se limita a resistir la guerra, la ocupación o el bloqueo: ahora también se proyecta sobre las urnas israelíes. En esos territorios, cada vez más voces ven en unas elecciones cruciales una posibilidad remota pero concreta de frenar a Benjamin Netanyahu, cuyo prolongado dominio político ha quedado asociado, según la percepción de amplios sectores palestinos, con un endurecimiento de las condiciones de vida y con menos margen para cualquier salida negociada.
De acuerdo con el planteamiento recogido por Clarín Colombia, el rechazo no se dirige solo a una figura, sino a la continuidad de un bloque de derecha que ha consolidado poder durante años. Para habitantes de Gaza, donde las restricciones económicas y de movilidad han convertido la vida cotidiana en una carrera de obstáculos, y para los palestinos de Cisjordania, sometidos a una realidad de fragmentación territorial, controles y tensión permanente, la permanencia de Netanyahu representa la certeza de más estancamiento. En ese contexto, unas elecciones en Israel se leen menos como un asunto interno de ese país que como un evento con consecuencias directas para la población palestina.
El problema de fondo es que la política israelí y la realidad palestina están atadas por una relación de fuerza que deja poco espacio a la neutralidad. Netanyahu ha construido su liderazgo sobre una visión de seguridad dura y alianzas con sectores ultraconservadores que, para sus críticos, reducen cualquier posibilidad de concesiones significativas. Por eso, en territorios palestinos, el interés por el resultado electoral israelí no responde a simpatías ideológicas, sino a una expectativa de alivio mínimo. En otras palabras: para muchos palestinos, cambiar de gobierno en Israel no garantiza una solución, pero mantener al mismo liderazgo sí parece asegurar que todo seguirá igual o peor.
Esa es la paradoja de unas elecciones que se observan con ansiedad más allá de la frontera. Mientras en Israel se juega la continuidad de Netanyahu, en Gaza y Cisjordania se mide algo mucho más elemental: si habrá o no una leve apertura para una población que lleva años viviendo entre la incertidumbre, la pobreza y la falta de horizonte político. Y aunque derrocar al primer ministro en las urnas no resolvería por sí solo el conflicto, para muchos palestinos sería al menos una señal de que el tablero puede moverse.




