Política

Presidencia busca cotizar Talkwalker, el software que mide la reputación del Gobierno

Hace 3 horas

La Presidencia colombiana abrió en Secop un proceso para cotizar Talkwalker, una plataforma de monitoreo de reputación digital usada por gobiernos y grandes empresas. La apuesta revela que el Ejecutivo quiere medir en tiempo real la conversación sobre su gestión, aunque todavía no se conoce el valor final del contrato.

La Presidencia de la República, a través del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), publicó en Secop una solicitud de cotización para adquirir o contratar el software Talkwalker, una de las plataformas más sofisticadas del mercado para monitorear conversación digital, tendencias y percepción pública. El movimiento no es menor: habla de un Gobierno que quiere medir con lupa lo que se dice de su gestión en redes, medios y entornos digitales, en un momento en el que la reputación política se define casi minuto a minuto.

De acuerdo con la información conocida por El Tiempo - Política, el proceso ya fue abierto, pero aún no se ha revelado el monto definitivo que podría costar la herramienta. Talkwalker es considerada una solución de alto nivel para rastrear menciones, identificar picos de conversación, analizar sentimiento y seguir narrativas en múltiples plataformas. En la práctica, esto permite a una entidad pública saber cómo se mueve la opinión sobre decisiones, crisis, anuncios y figuras del Gobierno, una capacidad que hoy es clave en la comunicación política contemporánea.

Que la Casa de Nariño explore esta clase de tecnología dice bastante sobre el momento político. En Colombia, donde la discusión pública se juega cada vez más en redes sociales, contar con un sistema de monitoreo avanzado puede ayudar a anticipar crisis, detectar campañas de desinformación y ajustar estrategias de comunicación. Pero también abre preguntas inevitables: ¿hasta dónde llega el monitoreo institucional?, ¿cómo se usarán esos datos?, ¿qué garantías habrá para que esta herramienta no termine convertida en un instrumento de seguimiento político más que en una ayuda para la gestión pública? Esas dudas importan porque, cuando un gobierno invierte en este tipo de plataformas, no solo compra software: también compra capacidad de influencia sobre la narrativa.

El interés por Talkwalker se inscribe en una tendencia global. Gobiernos, empresas y campañas electorales han profesionalizado el análisis de opinión digital porque hoy la conversación online puede golpear la legitimidad de una administración en cuestión de horas. Para el ciudadano de a pie, esto puede traducirse en respuestas más rápidas frente a crisis de comunicación; pero también exige vigilancia sobre el uso de recursos públicos y sobre los límites entre escuchar a la ciudadanía y vigilar el debate público. En un país tan polarizado como Colombia, la tecnología puede servir para entender mejor la realidad o para reforzar obsesiones de control. La diferencia estará en quién la maneje y con qué propósito.

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