De La Espriella lanza campaña nacional de ahorro por fenómeno de El Niño
Imagen: El Tiempo - Política
El presidente Abelardo De La Espriella anunció una campaña nacional para reducir el consumo de agua, energía y gas ante los efectos del fenómeno de El Niño. También ordenó a todas las entidades del Gobierno adoptar medidas de uso responsable para evitar el desperdicio.
El presidente Abelardo De La Espriella anunció este jueves una campaña nacional de ahorro de agua, energía y gas como respuesta a la presión que el fenómeno de El Niño puede ejercer sobre la disponibilidad de estos recursos en el país. La decisión busca anticiparse a un escenario de mayor demanda y menor oferta, y poner al propio Estado como ejemplo de contención en el consumo.
Según informó El Tiempo - Política, el mandatario dio instrucciones para que todas las entidades del Gobierno adopten medidas de uso responsable en sus operaciones diarias. La directriz no se limita a un llamado simbólico: implica revisar hábitos de consumo, ajustar prácticas administrativas y trasladar a la institucionalidad un mensaje de austeridad energética e hídrica en un momento de tensión climática.
La medida llega en un contexto que Colombia conoce bien. Cada episodio de El Niño suele golpear primero el abastecimiento de agua en algunas regiones, elevar la presión sobre el sistema eléctrico y encarecer la gestión pública de servicios básicos. Por eso, más allá del anuncio, el desafío real estará en si las entidades oficiales convierten la instrucción en cambios verificables y si la campaña logra mover también a hogares, comercios e industrias, que son los grandes consumidores. En un país donde el desperdicio sigue siendo una costumbre extendida, el mensaje presidencial intenta instalar una idea simple pero urgente: el ahorro no puede depender solo de la crisis, sino de una disciplina sostenida.
De fondo, la advertencia es política y social al mismo tiempo. Si el Gobierno consigue alinear su propio consumo con la campaña, ganará credibilidad para pedirle sacrificios a la ciudadanía. Si no, el llamado podría quedarse en un gesto más frente a una emergencia que suele medirse no solo en cifras, sino en la vida cotidiana de millones de personas que dependen de que no fallen el agua en la llave, la luz en la casa y el gas en la cocina.



