Política

De La Espriella recorre zonas del sismo y lanza mensaje: el Estado debe estar en el territorio

Hace 4 horas

El presidente Abelardo De La Espriella recorrió municipios golpeados por el terremoto en Chocó, Risaralda y Valle del Cauca y prometió respaldo directo del Gobierno. Su mensaje fue político y práctico: la emergencia no se atiende desde Bogotá, sino en el territorio.

El presidente Abelardo De La Espriella dejó este recorrido por las zonas afectadas por el terremoto con un mensaje que apunta tanto a la emergencia como a la forma de gobernar: el Estado, dijo en esencia, tiene que estar donde la crisis golpea y no limitarse a administrar desde la capital. Su visita a municipios de Chocó, Risaralda y Valle del Cauca buscó enviar una señal de acompañamiento a comunidades que siguen midiendo el daño en viviendas resquebrajadas, servicios interrumpidos y miedo a nuevas réplicas.

De acuerdo con lo informado por El Tiempo - Política, el mandatario estuvo en los territorios más impactados y aseguró que el Gobierno mantendrá presencia institucional para atender a las familias afectadas. Ese acompañamiento, en escenarios como este, suele traducirse en evaluación de daños, apoyo humanitario, coordinación con autoridades locales y decisiones sobre reconstrucción. Aunque no se detallaron aún cifras oficiales en esta información base, el recorrido presidencial pone el foco en una realidad que suele repetirse en las emergencias naturales de Colombia: la respuesta inicial depende tanto de la logística como de la capacidad política para coordinar nación, departamentos y municipios.

La frase que dejó el mandatario —que Colombia no se gobierna a la distancia— tiene lectura doble. Por un lado, es un reconocimiento obvio pero necesario: en un país con brechas históricas en infraestructura, acceso a salud y conectividad, una tragedia natural no se resuelve con comunicados ni con anuncios desde despacho. Por otro, es un mensaje de control político en momentos en que los gobiernos son evaluados no solo por lo que prometen sino por la rapidez con la que aparecen en el terreno. En regiones como Chocó, donde la institucionalidad suele llegar tarde o incompleta, y en departamentos como Risaralda y Valle del Cauca, donde el sismo puede agravar vulnerabilidades previas, la presencia presidencial pesa más de lo que parece: marca prioridades, destraba recursos y también expone si el Estado realmente puede responder.

Lo que venga después será la prueba decisiva. Si el recorrido se queda en una visita simbólica, la distancia entre el discurso y la ayuda real volverá a quedar en evidencia. Si, en cambio, se traduce en atención sostenida, reparación de infraestructura y apoyo a los damnificados, el Gobierno habrá convertido una emergencia en una oportunidad para mostrar capacidad de respuesta. Para las comunidades afectadas, sin embargo, la pregunta sigue siendo la misma que aparece en cada desastre: quién llega primero, cuánto tarda la ayuda y qué tan largo será el camino para volver a la normalidad.

Noticias relacionadas