De La Espriella veta a interventores de las EPS reunirse con Mario Urán
Imagen: El Tiempo - Política
El presidente Abelardo De La Espriella ordenó a los interventores de las EPS no sostener reuniones con Mario Urán, figura salpicada por varios escándalos del sector salud. Advirtió además que quien ignore la instrucción será removido de su cargo.
El presidente Abelardo De La Espriella endureció el pulso sobre la crisis del sistema de salud y ordenó a los interventores de las EPS abstenerse de reunirse con Mario Urán, un nombre que ha aparecido asociado a varios escándalos del sector, según informó El Tiempo - Política. La advertencia no fue simbólica: el mandatario dejó claro que cualquier funcionario que incumpla esa instrucción será separado de su cargo.
La decisión eleva el nivel de control político sobre los interventores, que en teoría fueron designados para administrar, vigilar y corregir fallas dentro de las entidades intervenidas, no para convertirse en piezas de negociación con actores cuestionados. Aunque la información base no detalla el alcance exacto de la orden ni el contexto de las reuniones que se buscaban frenar, el mensaje presidencial es inequívoco: cortar cualquier canal de interlocución con Urán y marcar distancia frente a un personaje cuya presencia incomoda en medio de las investigaciones y señalamientos que rodean al sector.
El movimiento importa porque la salud sigue siendo uno de los terrenos más sensibles de la política colombiana: allí confluyen recursos públicos, poder regional, contratación y una cadena de responsabilidades que suele terminar golpeando al usuario común, el que enfrenta demoras en citas, demoras en tratamientos y una atención cada vez más frágil. En ese escenario, una orden como esta no solo busca disciplina administrativa; también intenta enviar una señal de depuración en un sistema atravesado por sospechas, donde cualquier vínculo con intermediarios cuestionados puede terminar agravando la desconfianza ciudadana.
Ahora bien, la pregunta de fondo es si esta instrucción servirá para mejorar la supervisión de las EPS o si terminará convirtiéndose en otro episodio de confrontación política alrededor de la reforma y del manejo del sistema. Si los interventores dependen de órdenes verticales para actuar, el problema de fondo sigue intacto: la salud no se corrige solo con anuncios duros, sino con control real, trazabilidad en las decisiones y rendición de cuentas sobre quienes manejan los recursos que sostienen la atención de millones de colombianos.


