Colombia

Crecen tensiones en el Gobierno tras denuncias de Carlos Ríos

Hace 52 minutos

Las alertas de seguridad alrededor del director del Dapre, Carlos Ríos, escalaron tras su denuncia sobre una supuesta instrumentalización de mujeres dentro del Gobierno Petro. El presidente De La Espriella salió en su defensa y prometió respaldo total mientras crece la tensión política en el Ejecutivo.

Las advertencias de seguridad sobre el director del Dapre, Carlos Ríos, abrieron un nuevo foco de tensión dentro del Gobierno Petro después de que el funcionario denunciara una presunta instrumentalización de mujeres al interior de la administración. El episodio no solo elevó el tono del conflicto político, sino que también dejó al descubierto un ambiente cada vez más hostil para los funcionarios que quedan en medio de disputas internas.

Según informó El Tiempo - Política, el presidente De La Espriella condenó las intimidaciones contra Ríos y lanzó un mensaje de respaldo político que buscó cerrar filas alrededor de uno de los cargos más sensibles de la Casa de Nariño. Su pronunciamiento, en el que dejó claro que ningún integrante de su equipo quedará solo ni desprotegido, apunta a contener el impacto de unas denuncias que ya trascienden el plano administrativo y se meten de lleno en la pelea por el control narrativo dentro del Gobierno.

El caso importa porque el Dapre no es una dependencia menor: desde allí se articula buena parte de la agenda presidencial y se coordinan decisiones clave del Ejecutivo. Cuando su director denuncia presiones o intimidaciones, el mensaje que recibe el país es que la discusión interna ya no se limita a desacuerdos políticos, sino que empieza a tocar asuntos de seguridad, disciplina institucional y manejo del poder. En un gobierno donde las grietas se vuelven públicas con facilidad, cada señal de protección o aislamiento alrededor de un alto funcionario termina funcionando como termómetro de la crisis.

Más allá de esta disputa puntual, el episodio deja una pregunta incómoda: hasta dónde está dispuesto el Gobierno a tolerar denuncias internas sin que eso derive en represalias, filtraciones o cercos políticos. Si las alarmas de seguridad que rodean a Ríos se mantienen, el caso podría terminar alimentando una mayor desconfianza entre funcionarios y profundizando la percepción de que el gabinete opera bajo presión constante, con consecuencias directas sobre la gobernabilidad.

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