Política

Petro nombra a Inti Asprilla como notario en Soacha en la recta final de su gobierno

Hace 2 horas

En una decisión tomada a horas del cierre de su mandato, el presidente Gustavo Petro nombró al exsenador Inti Asprilla como notario en Soacha. La designación, que quedará en la Notaría Segunda, reabre el debate sobre los nombramientos de última hora en el Gobierno.

El presidente Gustavo Petro firmó en su penúltimo día en el poder el nombramiento del exsenador Inti Asprilla como cabeza de la Notaría Segunda de Soacha, Cundinamarca, una movida que vuelve a poner bajo la lupa el uso de los cargos notariales en el tramo final de un gobierno. La designación, divulgada por El Tiempo - Política, llega cuando el mandatario se prepara para cerrar su administración y deja la impresión de una decisión tomada al filo del calendario político.

Asprilla, conocido por su paso por el Congreso y por su cercanía con el sector político del petrismo, asumirá una posición de alto valor institucional en uno de los municipios más grandes y complejos de Cundinamarca. Las notarías en Colombia no son oficinas menores: certifican actos civiles, comerciales y patrimoniales que afectan directamente la vida cotidiana de miles de personas. Por eso, la llegada de una figura con trayectoria política a una notaría genera inevitablemente preguntas sobre los criterios de selección, la idoneidad del nombramiento y el peso real que conservan las relaciones políticas en este tipo de designaciones.

El caso importa más allá del nombre propio porque ocurre en un momento en que el Gobierno de Petro entra en su fase final, cuando cada decisión se lee también como una señal política. En Colombia, los nombramientos en notarías han sido históricamente terreno sensible por la mezcla entre mérito, influencias y cuotas de poder, un debate que rara vez se agota con la firma del decreto. Que esta designación se produzca en la recta final del mandato alimenta la discusión sobre si el presidente está cerrando su administración con decisiones administrativas de fondo o con movimientos que consolidan lealtades dentro de su proyecto político.

Para la gente de a pie, el asunto no es menor. Las notarías son la puerta de entrada a trámites de herencias, escrituras, registros de bienes y actos que pueden definir el patrimonio familiar. Por eso, cuando una notaría queda en manos de una figura pública con trayectoria partidista, el debate no es solo jurídico o burocrático: también es una conversación sobre confianza institucional. Y en un país donde la cercanía entre política y cargos sensibles sigue despertando sospechas, este nombramiento seguramente no pasará desapercibido en los próximos días.

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