Centro Democrático rechaza IVA a canasta familiar y propone vender más acciones de Ecopetrol
Imagen: El Tiempo - Política
El Centro Democrático llegó a la antesala de la cumbre en Barranquilla con una ofensiva contra la reforma tributaria y la ley de ajuste fiscal que impulsa el sector de Abelardo de la Espriella. Su objeción más fuerte apunta al IVA sobre la canasta familiar, internet y salud, mientras propone vender más participación en Ecopetrol.
A pocas horas de la cumbre política en Barranquilla, el Centro Democrático movió ficha y puso sobre la mesa cambios de fondo a la reforma tributaria y a la ley de ajuste fiscal promovida por el sector de Abelardo de la Espriella. La colectividad de oposición anunció que no respalda, especialmente, la imposición de IVA a la canasta familiar, al servicio de internet y a la salud, tres frentes sensibles que tocarían de manera directa el bolsillo de los hogares colombianos.
Según informó El Tiempo - Política, la postura del partido se conoce en medio de una discusión que no es menor: el debate sobre cómo cerrar huecos fiscales sin agravar el costo de vida ni golpear servicios básicos. En ese contexto, el Centro Democrático plantea una salida distinta a la carga tributaria sobre el consumo y propone, en cambio, la venta de un porcentaje accionario adicional en Ecopetrol como una de las alternativas para conseguir recursos. La idea no es menor, porque pone sobre la mesa el viejo dilema entre financiar al Estado con nuevos impuestos o recurrir a activos estratégicos que hoy siguen siendo parte central del patrimonio público.
El trasfondo político también importa. La propuesta llega en un momento de alta sensibilidad económica, con hogares que ya enfrentan presiones por inflación, tarifas y encarecimiento de bienes esenciales. Gravar alimentos, conectividad y salud tendría un impacto regresivo, es decir, golpearía con más fuerza a quienes menos tienen y convertiría una discusión fiscal en un asunto cotidiano para millones de personas. Por eso, el rechazo del uribismo no solo es ideológico: también busca capitalizar el malestar social frente a cualquier intento de ampliar la base del IVA sobre necesidades básicas.
Lo que se debate en Barranquilla no es simplemente una lista de ajustes técnicos, sino la orientación misma de la política fiscal. Si prospera la tesis de mantener intocables los bienes y servicios esenciales, el Gobierno o sus impulsores deberán buscar otras fuentes de financiación. Si, por el contrario, avanza la lógica de ampliar el recaudo vía consumo, la discusión promete abrir un nuevo frente de choque político y social en un país donde cada reforma tributaria termina midiendo no solo cuentas públicas, sino también paciencia ciudadana.



