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Gamero habría puesto a Faryd Mondragón como condición para llegar a Millonarios

Hace 2 horas

Alberto Gamero ya habría puesto sobre la mesa una condición clave para llegar a Millonarios: sumar a Faryd Mondragón a su cuerpo técnico. La versión abre una grieta temprana en la negociación y anticipa un arranque movido para el club azul.

La eventual llegada de Alberto Gamero a Millonarios ya dejó su primera controversia antes incluso de anunciarse de manera oficial. Según informó www.colombia.com/deportes, el entrenador samario habría pedido a Faryd Mondragón como asistente técnico, una exigencia que no solo añade presión a la negociación, sino que introduce un nombre de peso en un cargo para el que hasta ahora no tenía experiencia previa como técnico de banco.

De acuerdo con la versión divulgada por ese medio, Mondragón podría vivir su primera etapa formal dentro de un cuerpo técnico, en una movida que, de confirmarse, marcaría un cambio relevante en su trayectoria tras años de reconocimiento como exarquero y referente del fútbol colombiano. El dato llamativo no es únicamente su posible ingreso al staff, sino la forma en que habría entrado a la ecuación: no como una apuesta espontánea del club, sino como una condición planteada por Gamero para aceptar el proyecto en Bogotá. En el fútbol, esas decisiones rara vez son inocentes; suelen decir mucho sobre el tipo de control que busca un entrenador cuando se sienta a negociar con una institución grande.

El contexto ayuda a entender por qué esta versión ya genera ruido. Millonarios es un club donde cada decisión se magnifica por el peso de su historia, la exigencia de su hinchada y la necesidad permanente de competir por títulos. Cualquier ajuste en la dirección técnica impacta no solo en el funcionamiento deportivo, sino también en el clima interno, en la lectura de los directivos y en la expectativa de una afición que exige resultados inmediatos. Si Gamero efectivamente pidió a Mondragón, el mensaje sería claro: quiere rodearse de figuras de confianza y construir un equipo de trabajo con experiencia, liderazgo y ascendencia en el vestuario. Pero también abre preguntas razonables sobre su rol real, su aporte desde el banquillo y si esta decisión responde a una estrategia deportiva o a una jugada para blindarse políticamente dentro del club.

Más allá de si la negociación termina concretándose, el episodio revela algo que suele repetirse en el fútbol colombiano: los procesos técnicos rara vez nacen en calma. Entre nombres, condiciones y pulso dirigencial, los proyectos empiezan a definirse antes de patear la primera pelota. Para Millonarios, el asunto importa porque cada movimiento del nuevo ciclo será leído como una señal de fuerza o de improvisación. Y para Mondragón, de confirmarse la versión, sería la puerta de entrada a una etapa que puede redefinir su carrera lejos del arco, ahora desde el costado del campo y bajo la lupa de una hinchada que no concede margen de error.

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