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Propone convertir parques británicos en refugios para especies amenazadas

Hace 3 horas

Investigadores de la Universidad de Sheffield plantean usar parques y áreas urbanas del Reino Unido como refugios para especies que ya no pueden desplazarse por sí solas ante el avance del cambio climático. La propuesta abre un debate incómodo: cómo proteger biodiversidad sin alterar más los ecosistemas urbanos.

Ante el avance del cambio climático, científicos de la Universidad de Sheffield proponen una idea que hasta hace poco sonaba impensable: convertir parques británicos y otros espacios urbanos en refugios para especies de fauna y flora amenazadas por el aumento de temperaturas. La medida busca responder a un problema cada vez más visible: muchas plantas y animales no están logrando moverse con la velocidad necesaria hacia zonas más frías para sobrevivir.

La propuesta, divulgada según informó infobae mundo, se apoya en el concepto de migración asistida, es decir, trasladar deliberadamente organismos a lugares donde tengan mayores probabilidades de adaptación. En este caso, el foco no está en grandes reservas remotas, sino en entornos urbanos que ya cuentan con vegetación, corredores verdes y cierta capacidad de manejo humano. Los investigadores de Sheffield sostienen que esos espacios podrían servir como una especie de red de seguridad para especies en riesgo, especialmente aquellas atrapadas por barreras geográficas o por la fragmentación del hábitat.

El planteamiento, sin embargo, no está exento de tensiones. La discusión científica sobre la migración asistida lleva años abierta porque implica intervenir activamente en la distribución natural de las especies, con riesgos ecológicos que van desde la competencia con especies locales hasta la posibilidad de introducir desequilibrios difíciles de revertir. Aun así, el debate se ha intensificado porque el cambio climático ya no es una amenaza futura, sino una presión presente que está modificando ciclos de reproducción, disponibilidad de agua y rangos de distribución en múltiples regiones del planeta. En ese contexto, los parques urbanos aparecen como una solución imperfecta, pero potencialmente útil, frente a la inercia de gobiernos y sistemas de conservación que muchas veces llegan tarde.

Más allá del caso británico, la propuesta toca una pregunta que también atraviesa a países como Colombia y Estados Unidos: ¿qué hacer cuando la naturaleza no alcanza a desplazarse sola? En ciudades cada vez más densas y más calientes, la respuesta podría estar en repensar el papel del espacio público. Ya no solo como lugar de recreación, sino como infraestructura ambiental capaz de alojar biodiversidad y amortiguar parte del daño que produce la crisis climática. La discusión, en el fondo, no es si los parques deben seguir siendo solo parques, sino si el urbanismo del siglo XXI puede convertirse también en una estrategia de supervivencia para otras especies.

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