Rusia golpea una televisora ucraniana y amplía la guerra contra la prensa
Imagen: infobae mundo
Rusia atacó con drones Shahed la sede de una televisora ucraniana y dejó al menos cinco heridos, en un golpe que Volodimir Zelensky interpretó como una nueva escalada contra la prensa. El ataque ocurre en medio de un repunte de bombardeos diurnos que ya trastorna la vida cotidiana en Ucrania.
El ataque ruso contra la redacción de una televisora ucraniana marca un salto preocupante en la guerra: ya no se trata solo de infraestructura energética, militar o residencial, sino de un medio de comunicación convertido en blanco directo. Según informó Infobae Mundo, el bombardeo con drones Shahed dejó al menos cinco heridos y llevó al presidente Volodimir Zelensky a denunciar que Moscú está ampliando deliberadamente el rango de sus objetivos en plena escalada de ataques diurnos.
De acuerdo con la información difundida, el golpe alcanzó las instalaciones de la cadena en un momento en que Rusia ha intensificado su ofensiva aérea sobre distintas ciudades ucranianas, con impactos que ya se sienten en la rutina de millones de personas. Las alarmas antiaéreas, los cortes de energía, la interrupción del transporte y el temor a nuevas explosiones forman parte del día a día en varias regiones del país. Esta vez, además, el mensaje es político: atacar una televisora no solo busca causar daños materiales, sino también intimidar, desinformar y erosionar la capacidad de los medios para operar en medio de la guerra.
El episodio importa por una razón central: cuando un ejército apunta contra una redacción, el conflicto entra en una fase distinta, más cercana a la guerra total sobre la vida civil. Ucrania lleva meses denunciando que Rusia usa drones iraníes Shahed para saturar defensas y golpear objetivos cada vez más amplios, mientras intenta desgastar la moral de la población y mostrar que ningún espacio está a salvo. En ese contexto, un medio atacado se convierte en símbolo de algo más grande: la vulnerabilidad de la prensa en una guerra donde informar también es resistir. Para Kiev, además, estos ataques refuerzan el argumento de que Moscú no está buscando solo ventaja militar, sino quebrar la normalidad social y política del país.
Lo que viene dependerá de hasta dónde decida escalar el Kremlin y de la capacidad de Ucrania para sostener sus defensas aéreas frente a una campaña que mezcla presión militar y castigo psicológico. Para la población, el efecto ya es tangible: vivir bajo ataque diurno cambia horarios, cerró negocios, altera escuelas y obliga a normalizar lo anormal. Y para la prensa ucraniana, el mensaje es brutalmente claro: en esta guerra, ejercer periodismo también implica exponerse a la mira de quienes quieren controlar no solo el territorio, sino la narrativa del conflicto.




