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Putin convierte a Donskói en emblema sagrado de su guerra contra Occidente

Hace 55 minutos
Putin convierte a Donskói en emblema sagrado de su guerra contra Occidente

Imagen: El País

El Kremlin ha convertido las reliquias del príncipe Dmitri Donskói en un símbolo de guerra y legitimación religiosa para sus tropas. Con ello, Putin refuerza la narrativa de una Rusia sitiada por Occidente y de una misión histórica casi sagrada.

Vladimir Putin ha llevado al frente una reliquia del príncipe Dmitri Donskói, figura medieval que en la narrativa oficial rusa encarna la resistencia cristiana y la expansión de Moscú, en un gesto que busca elevar la guerra en Ucrania por encima de la política y presentarla como una misión histórica bendecida por Dios. El movimiento no es un simple acto ceremonial: es una pieza más de la arquitectura simbólica con la que el Kremlin intenta convencer a soldados y ciudadanos de que combaten en una cruzada civilizatoria contra Occidente.

Según informó El País, la reliquia enviada a las tropas —descrita en la propaganda oficial como “la mano con la que blandía su espada”— forma parte de una estrategia calculada para unir nacionalismo, ortodoxia y poder estatal en una sola narrativa. Donskói es recordado en la historia rusa por la victoria de Kulikovo en 1380, convertida durante siglos en un mito fundacional de la resistencia frente al dominio extranjero. Al invocar esa figura, Putin no solo intenta levantar la moral en el frente, sino también reforzar la idea de que Rusia libra hoy una batalla que tiene ecos de epopeya medieval y que, por tanto, exige obediencia, sacrificio y fe.

Ese tipo de simbología importa porque revela hasta qué punto el Kremlin ha fusionado la guerra con una lectura religiosa del Estado. No se trata únicamente de propaganda interna: es una forma de justificar ante la población rusa los costes humanos y económicos de un conflicto prolongado, mientras se presenta a Occidente como enemigo moral, político y espiritual. En la práctica, esta estrategia busca blindar al poder frente al desgaste de la guerra y neutralizar cualquier debate sobre sus consecuencias reales: la movilización interminable, las bajas, la presión sobre la economía y el empobrecimiento que ya golpea a miles de familias rusas.

El recurso a reliquias, santos y símbolos imperiales también dice mucho sobre la deriva ideológica del régimen. Putin ha insistido en los últimos años en que Rusia no solo defiende fronteras, sino una civilización distinta, supuestamente amenazada por valores ajenos. En ese marco, Donskói deja de ser un personaje histórico para convertirse en un instrumento político. Y ahí está el punto central: cuando un gobierno necesita recurrir a reliquias para sostener una guerra, no solo está buscando inspiración; está tratando de convertir la fe en una extensión del poder y la historia en un arma contemporánea.

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