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Putin abre diálogo con Ucrania pero mantiene el pulso por el territorio

Hace 6 horas

El Kremlin abrió la puerta a retomar conversaciones con Ucrania y Estados Unidos alrededor del 10 de noviembre, pero dejó claro que el nudo del conflicto sigue intacto: el territorio. Moscú insiste en que las regiones anexionadas no volverán a manos de Kiev.

Rusia aceptó reactivar hacia el 10 de noviembre las conversaciones tripartitas con Estados Unidos y Ucrania, un movimiento que sugiere una mínima disposición a mantener abierto el canal diplomático en medio de la guerra. Sin embargo, el gesto llega acompañado de una advertencia contundente del Kremlin: la disputa territorial sigue siendo el principal obstáculo y Moscú no contempla ceder sobre las regiones que considera incorporadas a su jurisdicción.

Según informó Infobae Mundo, las próximas discusiones se concentrarían en las garantías de seguridad, un punto que ha ganado peso a medida que la guerra se prolonga y Ucrania busca blindajes más firmes frente a nuevos ataques. Pero el verdadero centro de gravedad sigue siendo otro: la definición de fronteras y soberanía. Mientras Washington intenta sostener una negociación que evite una escalada mayor, Kiev mantiene su exigencia de recuperar los territorios ocupados, una posición que choca de frente con la visión del Kremlin.

El contexto no deja mucho espacio para el optimismo. Desde la anexión de Crimea en 2014 y, más recientemente, de varias regiones ucranianas reclamadas por Moscú tras la invasión de 2022, cualquier mesa de diálogo arrastra una contradicción de fondo: para Ucrania, se trata de ocupación ilegal; para Rusia, de territorios ya integrados a su Estado. Esa brecha explica por qué las rondas de negociación avanzan con extrema lentitud y por qué, aun cuando hay señales de conversación, no necesariamente hay señales de acuerdo. En términos prácticos, esto significa que la población civil sigue atrapada entre una guerra prolongada, la incertidumbre sobre un eventual alto el fuego y la falta de garantías reales de seguridad.

La reactivación del diálogo, aunque limitada, importa porque muestra que ni Moscú ni Washington parecen dispuestos a cerrar del todo la vía política. Pero también confirma que la salida sigue lejos. Mientras la discusión no toque el punto más sensible —el mapa territorial de Ucrania—, cualquier acercamiento tendrá más valor como canal de contención que como ruta hacia una paz duradera.

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