Putin y Zelenski pactan una tregua breve mientras EE. UU. intenta reactivar la paz

Imagen: clarin colombia
Rusia y Ucrania aceptaron una pausa de 72 horas en los ataques sobre Kiev y Moscú, mientras enviados de Donald Trump se reúnen con Vladimir Putin y luego viajarán a la capital ucraniana. La tregua, limitada y frágil, intenta destrabar unas negociaciones de paz que llevan meses estancadas.
Vladimir Putin y Volodímir Zelenski aceptaron una pausa de 72 horas en los ataques contra Moscú y Kiev, una medida que arranca este sábado y que coincide con una nueva ofensiva diplomática de Estados Unidos para intentar destrabar la guerra. El movimiento llega en un momento en que el conflicto ha entrado en una fase de desgaste político y militar, y en la que cualquier ventana de desescalada, por pequeña que sea, puede tener peso en el tablero internacional.
Según informó clarin colombia, el presidente ruso recibe este sábado a Steve Witkoff y Jared Kushner, dos de los enviados de Donald Trump, en una ronda de contactos que busca reactivar unas negociaciones de paz que llevan meses sin avances reales. El domingo, esos mismos asesores viajarán a la capital de Ucrania para sostener reuniones con el gobierno de Zelenski. La secuencia no es casual: Washington intenta presentarse otra vez como mediador capaz de mover una conversación que hasta ahora ha chocado con la desconfianza mutua, las exigencias territoriales y la presión de las operaciones militares.
La tregua de 72 horas, sin embargo, debe leerse con cautela. No equivale a un alto el fuego formal ni a un cambio de fondo en la guerra, sino a una pausa limitada que puede servir tanto para medir intenciones como para ganar tiempo. En conflictos de esta magnitud, este tipo de acuerdos parciales suelen tener una doble lectura: por un lado, ofrecen alivio momentáneo a la población civil y reducen el riesgo de escalada inmediata; por el otro, pueden funcionar como una maniobra táctica mientras las partes mantienen intactas sus posiciones de fondo. Eso explica por qué la verdadera prueba no será solo si se respetan esas 72 horas, sino si la diplomacia estadounidense logra convertirlas en una ruta concreta hacia conversaciones más serias.
Para la gente de a pie, tanto en Ucrania como en Rusia, el anuncio no resuelve la guerra, pero sí abre una rendija en medio de un conflicto que ya ha alterado economías, desplazado familias y tensionado la seguridad europea. Y para Estados Unidos, el viaje de Witkoff y Kushner confirma que Trump quiere volver a ocupar un papel central en la búsqueda de una salida, aunque el éxito de esa apuesta dependerá menos de las fotos con líderes y más de si logra una concesión mínima que las partes estén dispuestas a sostener más allá del gesto inicial.


