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Lanús estalló contra Dóvalo y el VAR tras la derrota ante Boca

Hace 2 horas
Lanús estalló contra Dóvalo y el VAR tras la derrota ante Boca

Imagen: infobae

Lanús quedó envuelto en bronca tras perder 1-0 con Boca y apuntó directamente contra el árbitro Pablo Dóvalo y el VAR. El reclamo central: la jugada de Williams Alarcón sobre Eduardo Salvio, que el Granate entendió como expulsión clara.

Lanús terminó la noche con mucho más que una derrota en la Bombonera: salió convencido de que el arbitraje condicionó el partido y dejó al plantel y al cuerpo técnico en abierta rebelión contra Pablo Dóvalo y el VAR comandado por Germán Delfino. La bronca del Granate se concentró en una jugada puntual, una acción de Williams Alarcón sobre Eduardo Salvio que, según la mirada de los futbolistas y del entrenador, debió terminar en expulsión y cambió el desarrollo de un duelo que Boca ganó por 1-0.

La reacción fue inmediata y dura. En Lanús consideran que el juez principal no tuvo la templanza suficiente para sostener una decisión de máximo rigor y que el videoarbitraje, lejos de corregir, terminó avalando una lectura que el club del sur bonaerense juzga errada. La queja no se quedó en una simple protesta postpartido: el mensaje que bajó desde el vestuario fue que el equipo se sintió perjudicado por una interpretación que, a su entender, dejó a Boca mejor parado en un encuentro cerrado, de poca diferencia y con enorme peso en la tabla.

El trasfondo de esta escena va más allá de una jugada aislada. Cada polémica arbitral que involucra a Boca o a River suele amplificarse en el fútbol argentino porque toca una fibra sensible: la confianza, cada vez más erosionada, sobre la consistencia del VAR y sobre el criterio de los árbitros en acciones límite. En ese contexto, la furia de Lanús no solo expresa el fastidio de una derrota que dolió por la forma, sino también una discusión más profunda sobre la autoridad del sistema arbitral y su capacidad para ofrecer respuestas creíbles en partidos de alta tensión. Cuando un plantel siente que la tecnología no resuelve sino que agrava el problema, el conflicto deja de ser deportivo y pasa a ser institucional.

Para Lanús, el golpe llega en un momento especialmente sensible porque una caída ante Boca siempre pesa en lo anímico, pero más aún cuando la sensación interna es que hubo una oportunidad de torcer la historia y no se aprovechó por una decisión externa. En el fútbol argentino, donde el margen de error es mínimo y la desconfianza hacia el arbitraje es un tema recurrente, este tipo de episodios reabre una pregunta que nunca se termina de cerrar: si el VAR está ayudando a ordenar el juego o si, en la práctica, está alimentando nuevas zonas de conflicto que terminan marcando el resultado tanto como los goles.

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