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El Salvador desmonta el experimento de Bukele con el bitcoin

Hace 7 horas
El Salvador desmonta el experimento de Bukele con el bitcoin

Imagen: BBC Mundo

El Salvador ha dado marcha atrás en el experimento que convirtió al bitcoin en moneda de curso legal, una apuesta emblemática de Nayib Bukele que prometía modernizar la economía. Cuatro años después, la iniciativa quedó reducida por la falta de adopción ciudadana y la presión del FMI.

El Salvador está desarmando, pieza por pieza, el experimento más ambicioso de Nayib Bukele en materia económica: convertir al bitcoin en moneda de curso legal. Lo que en 2021 se presentó como una jugada histórica para poner al país a la vanguardia financiera terminó perdiendo fuerza frente a una realidad mucho más tozuda: la mayoría de salvadoreños nunca abrazó la criptomoneda como medio de pago cotidiano.

Según informó BBC Mundo, el viraje responde tanto a la apatía de la población como a la presión del Fondo Monetario Internacional, que observó con recelo una política de alto riesgo para una economía pequeña y altamente dependiente de financiamiento externo. El proyecto había sido anunciado como una forma de atraer inversión, reducir costos de remesas y proyectar una imagen de modernidad, pero en la práctica el uso del bitcoin quedó concentrado en un grupo reducido de comercios y usuarios, mientras la vida diaria siguió anclada al dólar.

El caso salvadoreño importa más allá de sus fronteras porque se convirtió en el laboratorio más visible del mundo cripto bajo un gobierno con poder político concentrado. Bukele apostó no solo por una tecnología, sino por una narrativa: la de un país pequeño desafiando al sistema financiero internacional. Pero cuando la adopción ciudadana no despega y los acreedores aprietan, la épica tecnológica choca con la aritmética económica. Para la gente común, eso significa menos promesas de prosperidad instantánea y más dependencia de políticas tradicionales para sostener empleo, remesas y estabilidad.

La retirada parcial no borra el símbolo político que fue la iniciativa, pero sí deja una lección incómoda: adoptar una moneda no cambia por decreto los hábitos de consumo ni resuelve problemas estructurales. En El Salvador, el experimento del bitcoin ya no luce como el futuro que se anunció, sino como un recordatorio de los límites que encuentran incluso los proyectos más audaces cuando se enfrentan a la desconfianza social y a la disciplina de los organismos multilaterales.

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