El regreso del SAT en EE.UU. ya cambia el acceso a la universidad y golpea a California
Imagen: infobae estados unidos
Cada vez más universidades vuelven a pedir el SAT y eso ya se siente en California: 138.763 jóvenes presentaron el examen para no cerrar puertas de admisión. La cifra refleja un cambio de ciclo en el acceso a la educación superior en EE.UU.
El regreso del SAT como requisito en varias universidades está empujando a más estudiantes de California a volver al examen estandarizado, incluso después de años en los que muchas instituciones lo dejaron de lado. Según informó Infobae Estados Unidos, 138.763 jóvenes presentaron sus resultados para mantener abiertas sus opciones de ingreso, una señal clara de que el mapa de admisión en la educación superior norteamericana se está reordenando otra vez.
La cifra no es menor y habla de una presión muy concreta sobre las familias: hoy ya no basta con tener buenas calificaciones o un expediente escolar sólido, porque los criterios de admisión volvieron a fragmentarse entre campus públicos y privados. Mientras algunas universidades mantienen políticas más flexibles o directamente opcionales, otras retomaron el SAT como filtro, obligando a miles de aspirantes a prepararse para una prueba que muchos creían en retirada. De acuerdo con la información publicada por Infobae Estados Unidos, esa combinación de reglas distintas explica por qué tantos estudiantes optaron por rendir el examen en 2026, aunque no todos lo hubieran considerado necesario en otro contexto.
El fondo de esta tendencia es más profundo que un simple cambio administrativo. La vuelta del SAT refleja una discusión de largo aliento sobre mérito, desigualdad y acceso real a la universidad en Estados Unidos. Sus defensores sostienen que ofrece una referencia común en un sistema donde las notas escolares pueden variar mucho según el distrito o el tipo de escuela; sus críticos, en cambio, advierten que vuelve a favorecer a quienes tienen más recursos para pagar cursos de preparación, tutorías y simulacros. En California, donde conviven el peso de las universidades públicas con la competencia feroz de las privadas, ese debate tiene un impacto directo en miles de hogares de clase media y trabajadora que ven cómo la admisión vuelve a depender de una carrera de obstáculos.
Lo que está en juego no es solo una prueba, sino el tipo de puerta de entrada a la movilidad social que tendrá la próxima generación. Si más instituciones endurecen sus requisitos, el SAT podría recuperar un protagonismo que parecía perdido tras la pandemia y los años de admisión flexible. Para los estudiantes, eso significa más presión académica; para las familias, más gasto; y para el sistema universitario, una nueva disputa sobre quién queda dentro y quién queda fuera cuando el acceso a la educación superior vuelve a medirse con una hoja de respuestas.


