Murió Antonio Navarro Wolff, figura clave del M-19 y la Constitución de 1991
Imagen: El Tiempo - Política
Antonio Navarro Wolff murió este domingo a los 78 años, cerrando una de las trayectorias políticas más singulares de Colombia. Exintegrante del M-19, constituyente y exgobernador de Nariño, fue una voz clave en la transición de la guerrilla a la política legal.
Antonio Navarro Wolff murió en la tarde de este domingo a los 78 años, dejando atrás una de las carreras más influyentes y singulares de la política colombiana. Su nombre quedó ligado a la transformación del país en los años noventa: pasó de ser militante del M-19 a convertirse en constituyente, senador, ministro y una de las figuras más visibles de la Alianza Verde.
La noticia de su fallecimiento marca el cierre de una biografía atravesada por la guerra, la negociación política y la participación institucional. Navarro no solo fue uno de los rostros de la desmovilización del M-19, sino también un protagonista del proceso que desembocó en la Constitución de 1991. Desde entonces, su presencia fue constante en debates sobre paz, democracia y representación, con una voz que conservó peso incluso en medio de los cambios de partido y de época.
Su paso por la gobernación de Nariño también lo conectó con una región históricamente golpeada por la violencia y la desigualdad, donde su figura fue leída como la de un dirigente capaz de traducir la experiencia de la insurgencia en administración pública. En la Alianza Verde, Navarro representó durante años una línea de centroizquierda con énfasis en la reforma institucional, el diálogo y la defensa de la legalidad, en un momento en que la política colombiana ha estado marcada por la polarización y el desgaste de los liderazgos tradicionales.
La muerte de Navarro Wolff no solo cierra la trayectoria de un dirigente emblemático; también reabre la memoria de una generación que intentó llevar la confrontación armada al terreno de la política. Su historia importa porque ayuda a entender cómo Colombia pasó de la insurgencia a la construcción constitucional, y por qué, tres décadas después, siguen pesando las preguntas sobre reconciliación, inclusión y la capacidad del sistema para absorber a quienes antes estuvieron fuera de él.



