Jay-Pang niega corrupción en San Andrés y pide diálogo con el Gobierno
Imagen: El Tiempo - Política
La representante por San Andrés, Elizabeth Jay-Pang, negó señalamientos de corrupción relacionados con el manejo de la contratación en la isla y pidió al Gobierno un diálogo “constructivo”. El caso vuelve a poner bajo la lupa la forma en que se toman decisiones públicas en un territorio históricamente marcado por disputas políticas y administrativas.
La representante a la Cámara por San Andrés, Elizabeth Jay-Pang, salió al paso de los señalamientos que la vinculan con presuntos hechos de corrupción en el manejo de la contratación en la isla y negó cualquier irregularidad. En lugar de alimentar la confrontación, la congresista pidió abrir un diálogo constructivo con el Ejecutivo para destrabar una discusión que, más allá de los nombres propios, toca el corazón de la gobernabilidad en el archipiélago.
Según informó El Tiempo - Política, la polémica se activó tras cuestionamientos formulados por el abogado Abelardo de la Espriella, quien señaló a Jay-Pang y a su esposo, Norbert Vonblon, por presuntas influencias en procesos de contratación pública en San Andrés. La congresista rechazó esas versiones y buscó desmarcarse de cualquier práctica indebida, en un intento por contener el daño político que suele producir este tipo de acusaciones en territorios donde la contratación estatal es una de las principales fuentes de poder y disputa.
El episodio no es menor. San Andrés ha sido durante años un escenario de tensiones entre el Gobierno nacional, las autoridades locales y distintos sectores políticos que se disputan el control administrativo y presupuestal de la isla. En ese contexto, cualquier señalamiento sobre contratación no solo compromete nombres, sino que reaviva una conversación más profunda sobre transparencia, control institucional y la fragilidad de la administración pública en territorios apartados del centro del país. Para los habitantes de la isla, el asunto importa porque impacta directamente la ejecución de obras, servicios y recursos que deberían traducirse en mejoras concretas en su vida cotidiana.
Jay-Pang, al pedir diálogo con el Ejecutivo, intenta reposicionarse en un terreno político menos defensivo y más institucional. Pero el caso seguirá generando ruido mientras no haya claridad total sobre los contratos cuestionados y sobre el rol real de los actores mencionados. En un lugar como San Andrés, donde la distancia con Bogotá suele amplificar las sospechas, la confianza pública se construye con explicaciones verificables y no con batallas de declaraciones.




